Dieron vuelta a la página, empezaron de cero, y hoy brillan más que nunca

DESDE HACE CASI 60 AÑOS LA JOYERÍA LUXOR MANTIENE LA TRADICIÓN FAMILIAR

Por Guadalupe G. Wippel

Tradición es aquel grupo de valores, aquellos pe­queños tesoros de cada familia que se transmiten de generación en genera­ción, la joyería Luxor es una empresa familiar que ha transferido durante casi 6 décadas los cono­cimientos del arte de las joyas.

Fiorella Galli, pertene­ciente a la cuarta gene­ración de Joyerías Luxor, cuenta a 5días que la historia arranca con su abuelo, Cirilo Sosa, que era maestro filigranero en la ciudad de Luque. Posteriormente, en el año 1940 da apertura a la Jo­yería Sosa junto con sus 4 hijos.

Corría el año 1957 cuando Emilia Sosa, hija de Ciri­lo junto con su hermana, Lucía Sosa, deciden dar apertura a su propia jo­yería, así es como final­mente en el año 1958 nace Luxor Joyería. En ese mo­mento, menciona Guido Galli, padre de Fiorella, la imagen que se tenía de la mujer era la de ama de casa, encargada de la la­bor de cuidar y educar a sus hijos mientras que el esposo se encargaba de traer el pan a la casa. Sin embargo ellos dieron un giro radical a esa imagen, rompiendo esquemas en busca de lograr el obje­tivo de ser cabezas de su propia empresa.

“El nombre Luxor nace luego de uno de los via­jes que tuvo mi abuela a Egipto, en el cual visita­ron la ciudad que tiene ese nombre, y decidie­ron utilizarlo ya que se ajustaba a lo que querían proyectar, relacionando también esa palabra con el lujo de las joyas”, men­cionó Fiorella.

Actualmente Joyerías Luxor está a cargo de la cuarta generación con­formada por Cristina Enciso de Galli, su ma­rido Guido Galli y su hija Fiorella Galli, la joyería cuenta con una trayec­toria de casi 60 años en el mercado, dedicada a la creación, confección e importación de joyas de oro y plata, y además representan a los relojes suizos Longines en Pa­raguay hace más de 40 años.

INVERSIÓN

Guido comenta que el primer local de Luxor es­tuvo sobre la calle Palma entre Ayolas y Montevi­deo.

La inversión inicial no era demasiado grande porque ambas hermanas habían solicitado un ade­lanto de su herencia para poder capitalizarse y dar apertura a la joyería.

EMPEZAR DE CERO

Una de las tragedias que marcó la historia de la jo­yería Luxor fue en el año 1996, cuando en el local situado sobre Palma en ese entonces, sufrieron un asalto a mano armada, ocasionando una pérdida para la familia de 450.000 dólares.

“Dimos vuelta a la pá­gina y tuvimos que em­pezar de cero”, detalló Guido, adicionando que tuvieron que poner en venta todas las joyas de la familia. “Mi abuela tuvo que despojarse de joyas con mucho valor senti­mental, confeccionadas por mi bisabuelo, para poder levantar el nego­cio”, lamentó Fiorella, agregando que era eso o dedicarse a otro rubro.

FORTALEZA

“La fortaleza de joye­ría Luxor es la atención personalizada y también la formación de nues­tros joyeros y las piezas de joyas que el cliente quiere, nosotros lo ha­cemos a medida. El valor agregado que ofrecemos es nuestra trayectoria y conocimiento”, enfatizó Guido. Por su parte Fiore­lla recalcó que “cuidamos mucho que la gente sepa el valor que tiene una joya, por el tiempo que lleva confeccionar una joya, diseñarla y poste­riormente trasladarla al joyero para que la traba­je”.

PROYECCIONES

Exportar las joyas con filigranas, diseños exclu­sivos de Fió Joyas, per­tenecientes a la línea de Luxor es una de las pro­yecciones de la joyería.

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