Impuestos y cargas sociales en el fútbol

Consultado al respecto, el presidente del Instituto de Previsión Social, se formuló este interrogante: “Pregunté si a nadie le da curiosidad saber qué pasa en una empresa tan grande que opera en Paraguay”. El funcionario se refería a la Conmebol, que opera en el Paraguay desde 1997 pero que sólo desde 2013 inscribió a su personal en el IPS. De manera que, la entidad rectora del fútbol sudamericano ha estado evadiendo los aportes previsionales por espacio de 16 años, según el presidente del ente previsional.

Esto pone un potente reflector sobre uno de esos temas sobre los cuales no se habla en esferas del Gobierno. Cada vez que se pregunta cuánto aportan en impuestos y cargas sociales todas las operaciones que se realizan en el mundo del deporte profesional, todos miran para otro lado. Por ejemplo: ¿Cuánto deja al fisco paraguayo cada operación de transferencia de un jugador del fútbol profesional de un club a otro?

¿Cuánto pagan de impuesto a la renta los empresarios del fútbol que compran y venden jugadores? Los jugadores y directores técnicos que reciben crecidos estipendios, ¿emiten boleta legal, pagan el IVA por sus servicios profesionales? ¿Cuánto le queda al fisco paraguayo después de cada contrato publicitario, de derechos de transmisión de televisión, de publicidad estática o de esponsoreo de clubes y selecciones?

Éstas son sólo algunas de las preguntas que desde este mismo espacio nos hacemos regularmente y desde mucho antes de que la justicia de EEUU se decidiera a iluminar fuertemente el escenario del fútbol mundial, la FIFA. Bastó que ese spot fuera apuntado en esa dirección para que comenzara a escapar en todas direcciones gente acostumbrada a trabajar en las sombras y a amasar enormes fortunas en base a la evasión y los pagos ilegales.Hasta el propio presidente hoy renunciante del organismo mundial tuvo que reconocer que hace falta una profunda reforma en la FIFA y que una nueva generación debe hacerse cargo de la misma. 

Es también hora de abandonar la zona de mentiras en que se envuelve el fútbol profesional en todo el mundo, incluido el Paraguay, ya que con el viejo argumento falaz del fomento del deporte se disfraza un fabuloso negocio que enriquece a unos pocos. Alguien escribió, certeramente, que mientras “unos pagamos por verlo y otros cobran por practicarlo” el fútbol ha dejado de ser una actividad romántico-idealista para convertirse en una gigantesca máquina de producir dinero.

El Estado debe poner un pie firme en este territorio hasta ahora dominio exclusivo de un puñado de poderosos que se apropian de clubes,asociaciones , jugadores y jugosos contratos de todo tipo. Todos queremos seguir disfrutando de los grandes espectáculos que brinda el fútbol. Pero la más estricta justicia tributaria indica que las fortunas que se manejan en torno a este deporte deben pagar impuestos en forma proporcional, sin exclusiones, sin inmunidades ni tratamientos preferenciales.

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