¿Cómo formar a un futuro gerente?

RODRIGO ARTURI

Ingeniero Comercial

Director Ejecuti vo

Initiative Consultores

En un mundo en el cual el cambio es inevitable, el crecimiento se transforma en una verdadera opción. Esta opción se puede aplicar solo si la empresa conoce que quiere lograr en el futuro y con qué tipo de líderes deberá contar. En estos tiempos en los cuales las modas se imponen en todos los campos, las empresas también entran en ese modelo y eligen diversas metodologías para formar a sus líderes.

Hace unas semanas me reunía con uno de los mejores profesores de una importante Escuela de Negocios de Brasil y le consulté sobre cómo ve el futuro en la formación de los gerentes de las empresas, cuales son las tendencias y las mejores técnicas; su respuesta rompió una serie de paradigmas, volver a lo básico es lo que está funcionando en el mundo. Los jóvenes profesionales tienen un exceso de información y de recursos para formarse, sin embargo, la experiencia de personas que hayan ?conquistado? un espacio en el mundo de las empresas es lo más valorado por ellos y las empresas deben generar sistemas que permitan a sus equipos de trabajo acceder a información vinculada a su negocio y

 que los nutran de información con la cual pueden estar preparados para tomar mejores decisiones.

La tarea de formar un líder está compuesta por una serie de etapas, sin duda que la primera de ellas es la correcta elección de quienes ocuparán posiciones de responsabilidad en la empresa, aunque parezca absurdo, no todos quieren ser jefes, hay muchas personas que se han preparado toda su vida para estar en posiciones de estabilidad y los desafíos y responsabilidad que implica conducir a un equipo de personas. Un dato curioso es que no conozco a nadie que al preguntarle si quiere ser jefe, diga yo no quiero. ¿Qué hace una empresa en esa situación? ¿Cómo identifica a los potenciales líderes? ¿Les comunica que han sido elegidos para desarrollarse y se lo informa a toda la organización?

La elección de los futuros líderes se debe dar en función al potencial de la persona y de los motivadores de ellos. Una persona motivada se compromete de manera especial con su cargo, empresa y jefe; en cambio una persona con potencial y no motivada, es un agente de perjuicio permanente para la organización. Los buenos jefes, saben identificar a quienes elegir y las herramientas que usan para tal efecto se basan en ver a las personas en acción y trabajar con el equipo en diferentes proyectos que le permiten identificar los verdaderos motivadores.

Una vez que la persona ha sido elegida, es importante definir el espacio de decisiones, margen de error y objetivos que se espera que cumplan; todo esto, acompañado de un plan de formación que enfatice el conocimiento técnico que debe tener y cómo desarrollar las habilidades gerenciales. Las grandes empresas le dan un tiempo importante para que se desarrolle tanto en las competencias técnicas y las vinculadas con la gestión.

Por ejemplo, el próximo gerente general de un empresa multinacional establecida en Paraguay, ha sido desarrollado en todas las áreas de la empresa y en diferentes operaciones; sin duda que el futuro de la organización será de crecimiento continuo, estabilidad y la validación de un modelo de gestión; sin embrago, otra empresa con iguales características de tamaño y de carácter global, no posee un sistema de management claro y por lo tanto han pasado por turbulencias, pérdida del norte y esencia del negocio.

En el segundo caso, una empresa sin un plan de desarrollo, con un crecimiento muy rápido o desarrollo de nuevos negocios; debe buscar candidatos externos y sin dudas que se transforma en su principal decisión de negocio. En este proceso los principales riesgos a disminuir son: riesgo por conocer su estrategia de negocios, empeora el clima laboral, traspaso del know how (afuera de la empresa), altas remuneraciones e indemnización, perdida de moral del equipo, perdida de foco de negocios y tiempo invertido de los altos ejecutivos.

Las empresas deben buscar su estrategia de sustentabilidad y calcular el riesgo del negocio en caso de no tener ejecutivos preparados para conducir en el futuro la empresa; si los márgenes no lo permiten, es imperioso buscar estrategias que permitan evitar este riesgo y fortalecer a la empresa.

La formación continua es la principal manera de enfocarse en su negocio y de minimizar riesgos operativos que dificulten el logro de la sustentabilidad, es difícil saber por dónde comenzar, pero el mejor inicio es preparando a los equipos para los desafíos futuros.

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