El equilibrio de poderes

Héctor Sososa Gennaro

Socio club de Ejecutivosos

El concepto más difundido de Estado, sostiene que es una ?sociedad políticamente organizada?, esta estructura tiene sus orígenes en las ciudades estado griegas, que eran pueblos totalmente independientes unos de otros, regidos por una autoridad central y bajo sus propias normas. Esta modalidad de organización política es la adoptada por la mayoría de los países del mundo y que se caracteriza por la existencia de un poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio.

Antes de analizar el tema que nos ocupa es importante diferenciar los conceptos de Jurisdicción y de Competencia, que son elementales para comprender la organización del Estado; es así que la primera es el límite territorial dentro del cual rige la competencia, que comprende el ámbito dentro del cual las autoridades ejercen el poder otorgado por las normas.

En cuestiones de interpretación de leyes, es mayormente aceptado en doctrina la teoría del eminente jurista Hans Kelsen, de la escuela de Viena, que estableció la figura de una Pirámide de Prelación de las Normas Jurídicas, denominada Pirámide de Kelsen, por la que se sostiene la jerarquía o rango de leyes de acuerdo a su naturaleza.

En coincidencia con la citada doctrina, nuestra estructura legal tiene a la Constitución Nacional como norma suprema; porque está por encima de todas, y fundamental, porque de ella derivan todas las demás; le siguen los tratados, convenios y acuerdo internacionales aprobados y ratificados, las leyes dictadas por el Congreso y otras disposiciones jurídicas de inferior jerarquía (art. 137° Constitución Nacional).

La estructura política del Estado Paraguayo, está basada sobre tres Poderes; el Ejecutivo; el Legislativo y el Judicial, que según lo prescribe la norma madre, deben estar en equilibrio e interdependencia. Es así la que Carta Magna, establece la jurisdicción y competencia de los citados órganos a los efectos de que ese equilibrio no pueda ser afectado en forma alguna, evitando de esta forma la preponderancia de unos sobre otros.

En el entendido del principio jurídico ?dura lex se et lex? (la ley es la ley), es decir, que la misma no se cuestiona, sino que se cumple, el problema es cuando existen situaciones que afectan intereses políticos y se pretende violentar el equilibrio de poderes que debe regir en todo Estado, invocando ?intereses superiores?, produciendo en consecuencia el resquebrajamiento de su estructura, con derivaciones totalmente impredecibles.

El enfrentamiento de Poderes del Estado es una cuestión que lleva a un camino sin salida, por lo que hay que evitar la utilización de las funciones de cada uno, supeditando a intereses políticos temporales y creando fricciones entre los Poderes que pueden ser de graves consecuencias respecto del equilibrio de los mismos.

Se suele citar a las matemáticas como la ciencia perfecta que no da lugar a dudas en cuanto a sus resultados, el derecho por su parte, también tiene esas características, con el agravante de que al alterarlo se está jugando con una Caja de Pandora, e iniciando en consecuencia un conteo irreversible hace un quiebre institucional.

En nuestro país estamos entrando en una debacle de conflicto de intereses políticos que están poniendo en vilo a la estructura jurídica del Estado. No debemos olvidar que los verdaderos enemigos de la sociedad son: la creciente inseguridad ciudadana; las diferencias culturales; la corrupción, etc. Que deben ser el foco infeccioso al cual destruir y no los intereses individuales que generalmente son mezquinos y perjudiciales.

Los partidos políticos tienen una función de trascendental importancia para la guarda y preservación de los principios jurídicos vigentes, puesto que si bien es cierto, por su naturaleza, son los órganos del Estado los que deben ser los celosos custodios de la vigencia de las leyes, las agrupaciones políticas deben ser las receptoras de las inquietudes populares y las encargadas de orientar las mismas hacia un plan gubernamental para lograr el bien común.

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