De negocios por el mundo

STEPHANIE HOECKLE

DIRECTORA OUIOUI

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Las relaciones comerciales de Paraguay con el exterior van en franco crecimiento. Por eso, hoy no sorprende que muchos compatriotas tengan que hacer negocios más allá del Merco­sur, alcanzando destinos en los que las cultu­ras difieren notablemente de la nuestra. Rusia, Italia, Chile, Brasil y Argentina son los prin­cipales países a los que exportamos nuestros productos, mientras que a la hora de importar tratamos en mayor medida con China, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Alemania y Chile. Antes de empacar, conozcamos algunos tips para relacionarnos mejor en cuatro puntos del globo:

CHINA:

Si bien muchos chinos ya estrechan las ma­nos para saludar, los más tradicionales todavía asienten con la cabeza. También puede ocurrir que al ser presentado un visitante ante un equi­po de trabajo sus integrantes aplaudan, a lo que hay que seguirles con un aplauso. Los negocios se realizan de manera directa, en las oficinas de la compañía (no es común que ofrezcan al­muerzos de trabajo) y siempre es aconsejable que asista el director o jefe de la empresa, ya que le dan mucha importancia al rango. Son muy puntuales y formales en la vestimenta: varones y mujeres llevan, a menudo, trajes clá­sicos y en tonos oscuros. El trato es igualitario; por lo general no hay diferencias de género en el mundo ejecutivo, así que no esperes que alguien te corra la silla para que te sientes. Es fundamental tener una tarjeta de presentación (de ser posible impresa de un lado en español y del otro en chino) que se entrega con las dos manos y una leve inclinación de cabeza. La ma­nera de llamar a un funcionario es pronuncian­do primero su cargo seguido de su apellido (no se usa el nombre). Y si la idea es llevar un ob­sequio corporativo, puede ser alguna artesanía paraguaya o algo que no sea demasiado costoso envuelto preferentemente en papel de color rojo, que es uno de los preferidos de los chinos, ya que simboliza alegría y buena suerte.

Cuidado, además, con la costumbre asiática de sacarse los zapatos para ingresar a determina­dos lugares. La imagen de las medias rotas que en Turquía exhibió Paul Wolfowitz en 2007, por ese entonces presidente del Banco Mundial, to­davía es recordada como un blooper.

RUSIA:

Aunque el idioma de los negocios sea el inglés, muchos ejecutivos rusos no se dan por entera­dos, por lo que es mejor que cualquier presen­tación o material promocional sea en su idioma y que esté escrito de la manera más clara po­sible. Para el saludo, basta con dar un apretón de manos y pronunciar tu apellido para más adelante hacer el intercambio de las tarjetas de presentación. Un hecho que llama la atención es que Rusia es considerado el país de las jefas, ya que en el mundo encabeza la lista de mujeres CEO. Sin embargo, ellas siguen siendo pocas en relación a los varones. En ambos casos, para los negocios tienden a ser reservados al principio, pudiendo fácilmente elevar el tono de voz o mostrarse poco interesados (atienden el telé­fono, revisan el celular, llaman a su secretario, etcétera). Sin embargo, quienes los conocen, argumentan que es parte de su cultura corpora­tiva. La vestimenta sigue los cánones tradicio­nales, aunque en Rusia le dan un especial valor a la ropa de marca. Aunque todo dependerá de la estación del viaje, casi siempre hace frío por lo que un traje de lanilla de estilo clásico puede ser oportuno para nosotras, además de un abri­go importante para el exterior y unos zapatos cerrados con tacones gruesos y suela de goma. Los rusos disfrutan mucho de las celebraciones por lo que, una vez que toman confianza, siem­pre están dispuestos a ofrecer algún brindis al que hay que asistir.

BRASIL:

Estamos muy cerca de este país que nos gusta tanto por sus playas, su fútbol y su carnaval, pero viajar hasta allá para hacer negocios tiene otros códigos. Aunque el portugués y el español sean parecidos, lo primero en una reunión em­presarial es preguntar si es factible hablar en es­pañol. Los brasileños generalmente aceptan de buena gana, ensayan un portuñol y se muestran muy sociables. Es común que se tomen el tiem­po que sea necesario para conversar sobre una propuesta de negocios que les interese, como también es usual que la reunión se extienda a una invitación para almorzar o cenar. El con­sejo, por consiguiente, es no marcar otras citas para ese día. Tampoco son muy estrictos con el horario, aunque es claro que llegar tarde resul­ta poco profesional. Con respecto al saludo, al varón normalmente se le estrecha la mano y a la mujer se le saluda con un beso en la mejilla. Para vestir, es posible prescindir del saco y la corbata, en verano. Las mujeres ejecutivas bra­sileñas, por su parte, son más vanguardistas en su indumentaria. Además, casi siempre están bien peinadas y con las uñas cuidadas.

ESTADOS UNIDOS:

Es un país inmenso que alberga costumbres y comportamientos que varían según el Estado. Pero, en general, la manera de negociar de su gente es cordial, respetuosa, práctica, direc­ta y rápida a la hora de tomar decisiones. La puntualidad para ellos vale oro, porque todo lo monetizan y no les gusta perder el tiempo. Siempre están en busca de innovaciones, por lo que se muestran abiertos a proyectos e ideas, siempre y cuando tengan fundamentación y proyección financiera. Son bastante formales a la hora de vestir si de trabajo se trata, a diferen­cia del estilo casual que muchas veces se ve en las calles. Las ejecutivas, en particular, tienden a ser elegantes y sobrias.

La manera de presentarse es estrechándose las manos y usando los apellidos, aunque es fre­cuente que luego nos pidan que los llamemos por su nombre. También tienen buen sentido del humor y suelen reírse de ellos mismos, pero es mejor tener cuidado con las bromas sobre la política, las armas, las diferencias étnicas y otros temas sensibles.

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