La crisis política genera diversas reacciones internas

LAS PERSPECTIVAS EN LAS DISTINTAS GENERACIONES TIENEN EN COMÚN AL PORVENIR DE LA PATRIA

“Esto va a terminar con la renuncia del presidente o será una masacre”. Así emulaba su mensaje a radio Ñanduti el político liberal Alfredo Jaeggli. Dijo que hay gente muy buena en el Gobierno de Cartes y que Santiago Peña (ministro de Hacienda) y Soledad Núñez (ministra de la Senavitat) deben renunciar a su cargo.
“No puede ser que policías vayan a un Partido y maten a un joven así”, expresó, denotando claramente que el tema da para rato.
En el marco de la manifestación ciudadana del día de ayer, 5dias consultó acerca del rol que juega la institucionalidad en esta clase de eventualidades al Abogado Rodrigo Medina, CEO de Grupo Victoria, especializado en Poderes Constituyentes en América Latina y el Caribe en la Universidad de Buenos Aires.
INSTITUCIONALIDAD
La institucionalidad debe primar sobre lo personal. La crisis política desatada en los últimos días y las conductas similares ocurridas con anterioridad dejan al descubierto la falta de importancia que actualmente tiene el estado de derecho en el concepto cultural político.
Los sucesos del viernes pasado y las diferentes opiniones que vienen apareciendo con respecto al tratamiento del apego a lo que dice la ley, por un lado, mientras que por el otro el análisis simplista de la democracia desde el fundamento del ‘porque tenemos los votos’, deja en tela de juicio un escenario peligroso para la ciudadanía, explicó Medina.
‘‘El estado de derecho desde el concepto amplio significa ciudadanos y gobernantes por debajo del imperio de la ley, entendiendo a la ley como el principal elemento organizador de la vida dentro de la democracia.
Pero la interpretación incorrecta de la legislación por intereses sectoriales no generales que sí generan repercusiones generales es la primera premisa como para generar reacciones ciudadanas con tintes emotivos y no racionales.
La Constitución Nacional de 1992 es bastante clara y es nuestra ley madre, el respeto hacia ella con lo que se llama el contrato social es una de las premisas fundamentales de toda república. Pero lo llamativo del hecho y específicamente lo que genera quiebres políticos y ciudadanos hace ya más de 15 años es la figura de la reelección como único elemento de solución a todos los problemas del país.
La gran pregunta acá es la siguiente: ¿Confiamos tan poco en los siete millones de paraguayos que también podrían estar en condiciones de solucionar los distintos problemas sin tener que torcer la ley? ¿En nuestro país no existen líderes nuevos salvo el presidente actual y los anteriores? ¿Los partidos políticos tienen una capacidad limitada en identificar o propiciar nuevos liderazgos necesarios para el país?
Me preocupa de sobre manera las respuestas que pueden llegar a generar estas preguntas, pero más allá de eso sí creo que el principal problema está en la baja importancia que damos a la educación política, desde la creación de centros de estudiantes, el cuál es el primer contacto del joven con la democracia y la identificación de la figura de la representación.
Seguimos manteniendo por otro lado estereotipos de gobernantes donde la bravuconada es entendida como su principal capacidad, lejos del entendimiento del respeto a ley o de los procedimientos.
Los jóvenes deben asumir un rol protagónico en este momento, la historia, la innovación en la resolución de los conflictos y las posturas de los referentes deben marcar la hoja de ruta de un verdadero cambio, sino estamos nuevamente hablando de lo mismo’’, concluyó.


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