Los emprendedores que triunfan en Nueva York

Nathalia Llerena

@LlerenaNathi

Armarse de coraje, empacar lo necesario y aventurase en tierra desconocida tras la conquista de un sueño no es tarea fácil y hasta suena algo temerario. Sin embargo, pese a los sacrificios y a lo duro que puede llegar a resultar, existen paraguayos que supieron sacar la garra guaraní, cruzar fronteras, superar los obstáculos y construir vidas exitosas en el exterior.
Hoy contamos las historias de paraguayos que se animaron a crear su propia historia en Estados Unidos, le dieron una gran mordida a la manzana y conquistaron New York.

DOBLE ÉXITO
Zunilda Llano, es una exitosa arquitecta que además de desempeñarse en su profesión logró establecer un negocio gastronómico junto a su familia.
Llano vive en Estados unidos desde hace 14 años. A pocas semanas de la culminación de la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) comenzó con la aventura de tratar de hacer historia en el país.
“Trabajar en mi profesión fue mi primer y principal propósito, lo cual se hizo posible con ayuda de mucha gente y ya llevo 14 años practicando mi oficio como arquitecta aquí”, comentó Llano.
Asimismo, mencionó que actualmente tiene un proyecto muy importante.
“Soy coordinadora general de arquitectura para la restauración de los edificios del New York Housing Authority (Nycha)- compuesto por múltiples edificios residenciales de interés social y están bajo la dirección y manejo de la alcaldía de NYC- afectados por el huracán Sandy; un proyecto de más de 3 billones de dólares, nuestro programa se encarga de 33 grupos de condominios, un total de 291 edificios”, explicó.
En cuanto a su crecimiento profesional señaló que cuenta su historia porque quiere transmitir a la gente un poquito de su experiencia y en cierta forma demostrar que nadie debe limitarse en sus metas o sueños. “Mientras haya enfoque todo es posible”, sentenció.

PASIÓN COMPARTIDA
Sin hacer a un costado la pasión por la arquitectura, Llano unió fuerzas con su esposo Augusto Acevedo (Venezolano) y estableció un pequeño kiosko denominado Karú Café dentro del patio de comidas en el edificio Falchi en Long Island City, Queens en el 2014.
De esta forma inician un nuevo camino en la incursión de la comida paraguaya y la venezolana como innovadora propuesta para el mercado neoyorkino.
“Incursionamos en la gastronomía primeramente porque es algo que disfrutamos. Esta ciudad te permite relacionarte con tanta gente de todos lados, posee una cultura tan diversa, llena de sorpresas que disfrutamos descubrir un poquito de ella todos los días. Parte de esa aventura nos llevó a pensar en lo que realmente significa para nosotros NY; una ciudad llena de alternativas, desafíos y posibilidades”, relató Llano.
Firmes en el propósito de seguir creciendo y difundiendo tanto la cultura paraguaya como la venezolana, el siguiente desafío fue la habilitación de un segundo local operando ya como restaurante en un sitio propio, para lo cual se unieron con su hermano Abel Amarilla y su esposa Fulvia. Local ya establecido que sirve a un poco más de 50 personas.

“El restaurant nos ha permitido hacer un negocio familiar y crecer como grupo, entendiendo día a día que todo es posible mientras haya sueños y enfoque”, finalizó.
SAZÓN GUARANÍ
Ante el “techaga’u” o añoranza a la patria que invade a los cientos de paraguayos que se ven privados de pisar el suelo guaraní, la gastronomía se convirtió en un punto de acercamiento con la cultura y con el país.
Es allí donde entra el papel de visionarios como Nancy Flores, que a través de la apuesta por el arte culinario y la cultura, convirtió su restaurante en un punto de encuentro para residentes y visitantes paraguayos, además logró seducir paladares y los corazones de miles de neoyorkinos.
Para llegar a la conquista del éxito también debió sortear las dificultades propias de establecerse en un país ajeno al suyo.
Antes de partir hacia New York, Flores tuvo un restaurante, una hamburguesería y una cantina de un colegio, todos en Asunción. De allí que cuando le surgió la oportunidad de trabajar en el sector gastronómico no lo dudó.
“Tuve una buenísima oportunidad para venir a trabajar en un pequeño restaurant aquí en New York y jamás me la iba a perder, porque el rubro no era nuevo para mí y lo más importante, por mis dos hijos adolescentes (en esa época), pensando en la educación de ellos. Entonces no tenía nada que perder pero sí mucho que ganar”, contó.
Para Flores y su familia la primera barrera a superar fue el idioma, también resultó que el trabajo no era lo que se había imaginado. “Los dueños cumplieron conmigo en todo lo que me prometieron, estoy muy agradecida con ellos, pero no era lo que yo quería. Entonces era buscar otro trabajo”, indicó.
Encontró trabajo como limpiadora en una casa familiar, donde trabajó con mucho amor -como ella lo describe- durante un año y medio. Luego pasó a desempeñarse como niñera de 3 adolescentes y también como chef por 8 años (2001/2009). Sin embargo en ese tiempo ya poseían un Delicatessen de productos paraguayos que lo llamaron “Little Paraguay Deli” (2003/2005) y con el tiempo y mucho esfuerzo lograron la creación de “I Love Paraguay” que abrió sus puertas al público en el 2007, para el cual se aliaron con su yerno Fabio Arce.
“Little Paraguay Deli fue para nosotros una buenísima experiencia, pero nuestra clientela era exclusivamente paraguaya, eso no está mal, pero ya estábamos preparados para otro emprendimiento un poco más grande, como involucrarnos con otras comunidades y por eso pensamos en el condado de Queens, donde ahora estamos ubicados. Aquí hay mucha diversidad étnica y además donde está la comunidad más grande de compatriotas’’, acotó.
En el 2010 realizaron una remodelación completa del local, y eso influyó mucho para que los comenzaran a visitar gente de distintos lugares. ‘‘Al fin nos estábamos ‘viendo’. Ahora nuestra clientela es de todas partes, muchos americanos, y por supuesto, compatriotas de todas partes que vienen de lejos a visitarnos y sacarse ese “techaga’u” que tenemos todos los que vivimos lejos de nuestra tierra’’, manifestó.
En octubre del 2016 abrieron un segundo local al que llamaron “Sabor Guaraní” donde están sus hijos, cada uno ya con sus familias.
“El 90% de su clientela son americanos y les va muy bien, y ya estamos pensando en nuestro tercer local, que estamos estudiando dónde abrir”, refirió.
PERSEVERANCIA Y EXCELENCIA
Con relación a la clave para tener éxito en un país cuya cultura es distinta a lo acostumbrado mencionó lo siguiente: “Bueno, pienso que es la perseverancia. Además de conocer las leyes que rigen para cada rubro, que en nuestro caso es muy duro, porque se trata de comida, y sobre todas las cosas hacer bien lo que estás haciendo. Siempre con excelencia.


En el caso de ‘I love Paraguay’ en específico, creo que nuestro éxito se debe también a que hicimos algo diferente, sin copias. Nunca hemos fusionado nuestra gastronomía, aunque en los primeros tiempos nos tentó un poco “lo americano” pero no caímos en eso, gracias a Dios. Aquí la gente viene por la comida paraguaya, porque sabe que va a encontrar solo eso con seguridad”, finalizó.

 

UN TOQUE DE COLOR, TÉCNICA Y PASIÓN

Entre los paraguayos que supieron ganarse su lugar en New York, Cacho Falcón es uno de los que sin duda die­ron su toque y tiñeron con su propio estilo a la ciudad. La historia artística de este compatriota empezó por el 2001 en Washington-EEUU, cuando decidió plasmar su propia biografía en un jeans, como una especie de “Te­rapia del alma”. Empezó realizando pinturas en pren­das de vestir como una forma de contar historias de las personas, de allí pasó al lienzo, luego a pintar cuerpos y entre combinaciones de lienzo, cuerpo y prendas de vestir, con su propio estilo -en constate evolución- lo­gró seducir con su arte en varias partes del mundo y a celebridades como Beyoncé. Además, logró contratos con importantes marcas de ropas y bolsones para es­tampar en ellos su estilo.

Poco a poco, sus pinturas empezaron a ganar terreno en EEUU y logró despertar el interés de las personas por su novedosa propuesta de plasmar historias. La gente le contaba su historia de vida y él transformaba los datos en imágenes biográficas.

Falcón decidió trasladarse a New York, para conquistar un espacio que le diera mayor jerarquía artística y que le permitiera desarrollar su línea de “jeans terapéuticos”. Gracias al éxito obtenido, logró trabajar como asisten­te estilista en el New York Fashion Week, participando luego de una línea de jeans para la marca Guess.

Realizó trabajos y shows para varias marcas interna­cionales como Vogue, Jean Paul Gauttier. Su arte plas­mado en prendas fue publicado en la reconocida revista de modas Elle Maganize.

De la misma forma, tuvo sus intervenciones artísticas en la línea de ropa de la afamada cantante y actriz Be­yoncé. El resultado satisfactorio del proyecto lo llevó a ser elegido por la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, para diseñar el logotipo de la cam­paña “Let’s Move”, encabezada por la misma Obama, entre otras tantas colaboraciones que logró en estos últimos años.

“Soy un cazador de historias y momentos. Eso plas­mo en mi lienzo y creo que la actuación le dará otros enfoques a mi obra”, aseguraba el artista en entrevista cuando visitó el país para una exposición de sus cua­dros.

 

TALENTOS  ÚNICOS

Asimismo, en el mundo corporativo, el talento made in Paraguay se hizo sentir en su momento en la per­sona de Mario Zanotti Ca­vazzoni quien fue reclutado por Millicom en 1992 como Gerente General de Telecel en Paraguay.

Después de esto, se con­virtió en Director Gerente de Tele2 Italia y CEO de YXK Systems. En 2002, fue Jefe de Centroamérica para Mi­llicom y se convirtió en Ofi­cial Principal de Latam en 2008, y en 2014 fue parte del debut de Tigo en Wall Street en New York.

Por su parte, el arquitecto Jorge Bosh en los ‘80 decidió dar un nuevo giro a su vida y a su carrera y embarcó rum­bo a New York. Con los años y entre idas y venidas, logró cosechar una exitosa carre­ra como arquitecto en ‘‘la ciudad que nunca duerme”.

Además, tras trabajar va­rios años con el consejo del New York Society of Archi­tects (Sociedad de Arqui­tectos de Nueva York) fue escogido para ejercer la pre­sidencia de la asociación en 2005 hasta el 2008, donde se consagraba como único paraguayo y único hispano en ocupar el puesto, pos­teriormente pasa a formar parte del consejo directivo.

Desde allí, participó en el proyecto de transformar el histórico y emblemáti­co edificio Williamsburg, entre otros importantes proyectos que marcan una afanada trayectoria profe­sional.

 

 

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