Obras que lo cambian todo

La idea presentada a comienzos del año pasado por el Gobierno parecía ser concreta y atractiva. Consistía en librar un área de 26 hectáreas dentro del centro histórico, inclinada hacia el viejo puerto de Asunción, destinada a convertirse en un “polo de reactivación en donde se generarán nuevos edificios destinados a oficinas de gobierno, la terminal del Metrobús y áreas de uso común para la ciudadanía”. La animación presentada en su momento prometía una conversión drástica de una porción de la ciudad prácticamente abandonada y deteriorada por el paso del tiempo. Pero todo cambio produce inquietud y genera temores en los habitantes de cualquier ciudad cuya existencia transcurre y se desarrolla en un determinado paisaje urbano. Empero, esos cambios son inevitables y casi siempre necesarios. Hay ejemplos abundantes al respecto. Veamos algunos de ellos.
Cuando el presidente de Francia, Georges Pompidou, propuso la construcción de un gran centro cultural en París no se fue a la periferia, sino que insistió en implantarlo en plena ciudad histórica. Se eligió para ello el barrio de Les Halles, antiguo mercado de la ciudad. Lo que hoy se conoce como el “Centro Pompidou” produjo tal impacto en el entorno urbano que el valor inmobiliario real de esa área parisiense se multiplicó varias veces. Se habla del “efecto Beaubourg” como también se conoce a este centro cultural al que los parisinos llaman afectuosamente “la Refinería”. Hoy, en este edificio de siete niveles y 90.000 metros cuadrados se expone arte moderno, escultura, pintura, artes gráficas, fotografía, nuevos medios, cine, arquitectura y diseño. Pocos años después de su inauguración desbancó a la Torre Eiffel como el ícono parisino más visitado.
Claro, se podrá argumentar que París y el Primer Mundo son una referencia lejana. Pero hay otras más cercanas. Puerto Madero en Buenos Aires rescató una zona antes llena de edificios abandonados, rodeados de yuyales y poblado por alimañas. Hoy tiene un alto valor inmobiliario y está concentrando innovación arquitectónica. Bogotá tiene en proceso de ejecución un megaproyecto compuesto por una torre de 32 pisos y una docena de edificios adyacentes en donde se agruparán ocho ministerios y un centenar de oficinas gubernamentales.

Este nuevo centro cívico se construye sobre el concepto de hiper conectividad como parte del eGovernment (gobierno electrónico) que avanza a escala continental, materia en la que Uruguay y Chile son líderes en la región.
Estos megaproyectos requieren liderazgo y transparencia de gestión. Si ambos factores se consultan el uno con el otro, la transformación del centro histórico de Asunción será una realidad que nos proyecte al futuro sin desnaturalizar las raíces sobre las que está fundada una de las ciudades más antiguas de América del Sur.

También podría gustarte