Un contexto más favorable para las monedas de la región

Juan Manuel Pazos
Analista Sr. de Research y Estrategia

Puente

El inicio de 2017 fue positivo para las monedas de la región, desafiando los pronósticos, que apuntaban a un año difícil para las monedas emergentes. Una serie de factores están contribuyendo a revertir la depreciación de 8% que sufrieron inicialmente las monedas de la región tras la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Entonces, los mercados anticipaban que la nueva administración norteamericana pondría en marcha políticas proteccionistas que fortalecerían al dólar. El giro en el contexto global está favoreciendo particularmente a las monedas de la región, que se apreciaron 5,4% en lo que va del año, superando el promedio de las monedas emergentes que se fortalecieron 3,2%. El guaraní, en particular se encuentra entre las monedas que más se beneficiaron en lo que va de 2017.
Entre los factores globales que están jugando a favor de posiciones en moneda local en la región, el principal es el cambio en las expectativas del mercado respecto al camino de suba de tasas de la Reserva Federal. Durante buena parte del año pasado, el mercado descontó que la Fed normalizaría su política monetaria a un ritmo mucho más gradual de lo que sugerían las proyecciones de los miembros del comité de política monetaria de la Fed. Este año, en cambio, el mercado comenzó a descontar que la Fed se vería obligada a acelerar la suba de las tasas de interés, aumentando los riesgos de un fortalecimiento del dólar. Sin embargo, los escollos que está encontrando el gobierno de Donald Trump para avanzar con los pilares de su agenda están moderando la visión del mercado, acercándola a las proyecciones de la Fed. Tras unas primeras semanas de híper-actividad, en las que parecía que el gobierno lograría convertir en realidad sus promesas de campaña más controversiales, el fracaso del proyecto de reforma de salud en la Cámara Baja generó dudas respecto a si se logrará la aprobación del paquete de inversión en infraestructura y del recorte de impuestos. Tras el revés parlamentario sufrido por el gobierno, el mercado está comenzando a revisar su expectativa respecto a la velocidad con la que la Reserva Federal normalizará su política monetaria este año si no se materializara el mayor estímulo fiscal producto del gasto en infraestructura. En este contexto, la probabilidad implícita en los futuros de que hubiera cuatro subas de la tasa de interés este año en lugar de las tres que proyecta la Fed cayó de 35% hace un mes a 14% en la actualidad.
Más allá de los factores globales, hay factores idiosincráticos que están contribuyendo a la buena performance de las monedas de la región y explican el porqué se han fortalecido más que el promedio de las monedas emergentes.
Las perspectivas de crecimiento están mejorando tras un 2016 de contracción del nivel de actividad. La Argentina crecería 3% tras la recesión de 2016; Brasil tocaría piso, poniendo fin a la recesión más prolongada y profunda de los últimos 90 años; Uruguay dejaría atrás dos años de estancamiento con una expansión cercana al 2%; Paraguay continuaría mostrando uno de los procesos de crecimiento más robustos de la región de la mano de un rebote en el consumo mientras que los países de la costa del Pacífico se beneficiarán de la mejora en las perspectivas de China. Paralelamente, las cuentas externas han mejorado de la mano de una reducción en el déficit de cuenta corriente y un repunte de las balanzas comerciales.
Mirando en detalle, creemos que la liquidación de la soja y los flujos del blanqueo de capitales favorecerán a las posiciones en pesos argentinos en el próximo mes. De la misma forma, vemos valor en posiciones en pesos uruguayos en un contexto en que las expectativas de inflación están cayendo y el Banco Central está moviendo su política monetaria hacia un terreno más neutral, recortando la elevada tasa real que ofreció durante buena parte de 2016. La gran duda es Brasil. Por el momento, el banco central viene apuntalando al Real mediante intervenciones en el mercado de cambios, pero tanto la política monetaria como la incertidumbre política tenderán a presionar sobre el tipo de cambio en los próximos meses.

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