Ampliar y modernizar

El proceso licitatorio que involucra obras en el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi se realiza bajo la figura de “ampliación y modernización” de las instalaciones ya existentes y que fueron pensadas para los primeros días de la aviación comercial a base de jets. De movida, el proyecto se anota en el más absoluto chiquitaje, es decir, pensado para actualizar la capacidad operativa para la demanda actual y, tal vez, para la de algunos años por venir. Nada que permita imaginar una obra destinada a cambiar el presente y el futuro de la aviación comercial en el Paraguay.

El interrogante que hay que hacerse es casi obvio. ¿Por qué hay sólo dos oferentes en la licitación abierta para adjudicar las obras señaladas, uno de ellos ya descalificado? Evidentemente, tal como está diseñado el proyecto, apenas sería poco menos que un reciclado de lo ya existente en el Silvio Pettirossi, a una escala que muy pronto quedaría obsoleta.

Se dice que un magnate mundial de las obras de infraestructura que estuvo presente en el acto de lanzamiento de la licitación en cuestión sentenció, ni bien observó la maqueta, que “no invertiría ni medio dólar en un emprendimiento de este tamaño”.

Ya lo hemos dicho varias veces en este espacio editorial.Paraguay tiene una ubicación privilegiada en el corazón de América del Sur como para convertirse en uno de los mayores centros de redistribución de tráfico de pasajeros y cargas aéreas,con el agregado, eventualmente, de un núcleo de talleres de mantenimiento. Por eso, para pensar con visión de futuro, se deben observar las lateralidades de un centro de esta naturaleza. El terreno disponible hoy en el Silvio Pettirossi no alcanza para un objetivo tan ambicioso. Se trata de un sitio ya jaqueado por enclaves urbanos cada vez más poblados, no hay espacio para una segunda pista y, lo principal, no admitiría la implantación de nuevos complejos de negocios y de servicios. Un “hub”, como se define en inglés este nudo de combinaciones de vuelos, genera inversiones asociadas: nuevos centros comerciales, espacios para oficinas, áreas de recreación y hasta complejos de atención de la salud altamente especializados. Un aeropuerto pensado para atender el tráfico de aquí a 50 años atrae este tipo de inversiones porque tienen futuro y convocan proyectos de la más variada gama de negocios.
La insistencia en adjudicar la obra a una empresa que en España tuvo que entregar, vía judicial, la administración del aeropuerto de La Corvera por no haber satisfecho las expectativas de la comunidad murciana, da mucho que pensar y abre el camino a la sospecha de colusión o, en todo caso, incompetencia en el cumplimiento de compromisos asumidos. El MOPC debiera barajar y dar de nuevo, abriendo de paso la puerta a una obra verdaderamente importante y que inscriba al Paraguay entre los grandes jugadores de la actividad aerocomercial mundial.
Con lo que está en el tablero de dibujo, apenas da para unos viajecitos de cabotaje.

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