¡Tu lenguaje condiciona tu percepción!

Coaching organizacional 

Naito López

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La influencia de las palabras sobre la percepción que tienes del mundo y de la vida es asombrosa y determinante. Cuando algún amigo dice del libro que comenzaste a leer… “es desagradable y no tiene sentido”….´lo más probable es que dejes por la lectura por la mitad.
Cuando estás con alguna dolencia y otros comentan acerca de la gravedad y dolores que han tenido con la misma enfermedad, o cuando comentan que el famoso examen de ingreso a la facultad de medicina es dificilísimo de aprobar, o que antes de probar te dicen que la comida no es rica, ocurre un pre-condicionamiento mental que apunta a convertir en realidad lo anunciado.
Y eso ocurre debido a que el lenguaje, el propio y el de los demás, tiene el poder de programar tu percepción… y demás está decir que tu respuesta a los estímulos de la vida son directa consecuencia de cómo es tu percepción de los mismos.
El fundamento de esto tiene que ver con que todo lo que percibes con los sentidos lo interpretas con el cerebro, de acuerdo al mapa que allí tienes instalado.
Aplicado éste principio a la vida diaria encontramos que muchas veces los condicionamientos te hacen creer que una situación es muy difícil, o que es demasiado tediosa, o que no hay otra posibilidad, o que todas las otras opciones están agotadas, y de esta manera te autolimitas y dejas de percibir las infinitas alternativas que se derivan de una misma situación.

Un elemento común en las personas que alcanzan grandes resultados en sus vidas, es que están siempre abiertas a enriquecer su percepción con diferentes puntos de vista, lo cual les lleva a visibilizar varios caminos alternativos o complementarios para alcanzar sus objetivos. Ellas entienden que su forma de ver las cosas “no es la única”, y que no concretar sus propósitos nada tiene que ver con que “no se pueda”, o que sea “irrealizable”, sino con que han dejado de percibir elementos indeterminados que les permitan alcanzar lo deseado. Infortunadamente existen líderes gerenciales que comienzan resaltando lo difícil, lo complicado, lo delicado, el gran esfuerzo que requiere alcanzar una meta en la organización.
A veces con buena intención pero con alta dosis de ignorancia, para estimular a otra persona dicen “éste trabajo no es para cualquiera”, “ésta zona es muy difícil para vender”, etc., y dado el nivel de autoridad que tienen quienes emiten estos mensajes, el destinatario de los mismos casi siempre tiene una percepción limitada o bloqueada de sus posibles resultados, o sea que asimilan como suya la realidad de otros.
La revista de procedimientos del Instituto Naval de los EEUU cuenta esta interesante historia: “Dos acorazados fueron asignados a un escuadrón de entrenamientos que tenía la misión de pasar varios días en el mar abierto, picado y muy peligroso. Una oscura noche en que la visibilidad era muy mala y había mucha neblina el capitán ordenó alerta total de actividades e informe inmediato de cualquier novedad. A media noche un marinero anunció con un megáfono ¡luz brillante en dirección norte! El capitán preguntó “¿se está moviendo o está quieta? El marinero respondió ¡se está moviendo, capitán! De inmediato el capitán ordenó al encargado de señales ¡avise a esa embarcación que está en riesgo de colisionar con nosotros y que cambié de rumbo 20 grados! Cómo no hubo respuesta y la luz se acercaba, el mismo capitán decidió hablar y dijo: ¡habla el capitán… cada vez estamos más cerca… cambie de curso 20 grados! Una voz le respondió… aquí habla el marinero de segunda… ¡ustedes deben cambiar de rumbo 20 grados! Enojado el capitán tomó el altavoz y gritó imperativamente: ¡Escúcheme, éste es un acorazado, cambie su curso 20 grados!. Y la respuesta que recibió fue: ¡éste es el faro… usted debe cambiar su rumbo!”.
Recuerda que lo que percibes como la verdad, no siempre es la verdad o al menos no es toda la verdad, y aunque tengas avanzada especialización nunca sabrás todo lo que hay que saber en el trabajo, en las relaciones sentimentales, en la educación de los hijos, etc. Cada uno tiene su propia versión de la realidad.

Reconocer que la interpretación de la realidad -como el caso del capitán- está condicionada por la neblina, permite que comiences a abrir tu mente a otras opciones.No hacerlo implica ¡colisión directa!
¿Tú que prefieres?

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