Para “El Cholo” Simeone, la dificultad es la mejor escuela

Con una carrera futbolística exitosa, iniciada por idas y vueltas en la cancha y hasta sus actuales estrategias de juego, Diego Simeone incursiona en el mundo literario con su libro “Creer el desafío de superarse siempre”.

Es el compilado máximo de todas sus experiencias de vida, las cuales en su mayoría son en el ámbito futbolístico, aunque aun así representan una filosofía de vida.

El ex jugador de Racing, actualmente DT de Atlético de Madrid presenta en la obra muchos momentos de su vida, en los cuales le tocó reflexionar y tomar una decisión difícil para el mismo; algunas de las frases más resaltantes reflejan el desafío de la perseverancia.

APRENDIZAJE

Los momentos de crisis son geniales. Son los mejores para el aprendizaje. Mi hermana me enseñó que no tenía que considerar el trabajo en Racing como un fracaso, sino como un aprendizaje. Tenía razón.

Atestiguando, además, que todas y cada una de sus experiencias le sirvieron para crecer no solo como profesional sino como una persona íntegra. En todas las actividades hay que saber combinar la energía con la inteligencia. Cuando se advierte que es posible funcionar con menos energía, se regula mejor todo y se presta más atención a las situaciones que pueden ocasionar el desborde.

La agudeza de la inteligencia reemplaza el deterioro físico. De eso no tengo ninguna duda.

Esto con referencia al cierre del ciclo que debe realizar un futbolista por la edad y el desempeño físico, que muchas veces suele ser un golpe psicológico para el jugador abandonar el césped es mucho más difícil de lo que parece.

La dificultad es la mejor escuela. Nunca uno aprende tanto como cuando le va mal.

Deja en claro en varias frases su postura ante las adversidades no solo en el ámbito físico sino que también en la vida personal, donde no faltan jamás sucesos que desequilibran cualquier tipo de plan.

Cuando se sobra al rival, no se tiene el desempeño habitual y, además, se perjudica al equipo.

Al respecto de la soberbia, el mismo la califica como una actitud arrogante y deshonesta, haciendo una comparación entre provocar una jugada y subestimar a su rival; y demostrando que en la vida real se suele dar la misma dinámica en diferentes situaciones y que es necesario entender que la misma es completamente perjudicial no solo para la persona que lo hace sino que a todos alrededor.

De esta manera el exfutbolista muestra al mundo las lecciones de las que él aprendió y que cree es el momento de compartirla con los seguidores y no seguidores del fútbol.

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