Desafíos de desarrollo de Paraguay: Fomentar la integración comercial y potenciar la diversificación productiva (Parte I)

Eduardo Almeida

 Alejandro Quijada

Banco Interamericano de Desarrollo 

Iniciamos hoy una serie de cuatro artículos sobre los desafíos de desarrollo de Paraguay. Estos artículos tienen el objetivo de socializar parte del diagnóstico que el Banco Interamericano de Desarrollo está llevando a cabo en preparación de la nueva estrategia de cooperación con el país, la cual será elaborada con el Gobierno que asumirá funciones en agosto de 2018. Nuestros resultados preliminares indican que para potenciar la transformación productiva con inclusión social de los últimos años, el país debe concentrar esfuerzos en cuatro grandes áreas complementarias: (i) fomentar la integración comercial y potenciar la diversificación productiva, objeto de este artículo; (ii) mejorar la infraestructura productiva; (iii) generar mayor capital humano e incrementar la calidad de vida; (iv) fortalecer las instituciones y los marcos de política.
La experiencia internacional indica que la promoción de cambios estructurales productivos requiere de un sector de exportación dinámico y diversificado con capacidad para insertarse efectivamente en los mercados mundiales, agregar valor a cadenas tradicionales y desarrollar nuevos polos de actividad.
El país ha dado importantes pasos en esta dirección. De hecho, las exportaciones paraguayas han aumentado significativamente en la última década. Desde 2004 las exportaciones han crecido 5,3% por año, representando en promedio 52% del PIB. No obstante, se caracterizan por presentar altos niveles de concentración. Por ejemplo, los principales cinco destinos de exportación (Brasil, Rusia, Argentina, Chile e Italia) concentran 60% de las exportaciones, además, cinco líneas arancelarias (a seis dígitos, electricidad, soja y carne), concentran 68% de las exportaciones totales.
Esta concentración de destinos y productos se explica en parte por altos costos de comercio. Paraguay se encuentra entre los países de América Latina y el Caribe (ALC) que presenta mayores costos asociados al movimiento de mercancías. Esto es particularmente relevante para un país mediterráneo como Paraguay, que depende altamente del transporte terrestre y fluvial, así como de las operaciones de transbordo en los países limítrofes.
Por otro lado, existe potencial para diversificar la canasta exportadora aumentando su contenido tecnológico y sofisticación. El índice de sofisticación de exportaciones del Banco Mundial indica que desde 2004, la sofisticación de las exportaciones paraguayas ha disminuido. Esta tendencia a la baja se observa igualmente en las principales economías de ALC. Análogamente, Paraguay se ubica en el puesto 77/124 (13/20 a nivel regional) en mediciones de complejidad económica de la Universidad de Harvard.
La baja sofisticación de las exportaciones está relacionada con bajos niveles de innovación. Si bien la inversión en investigación y desarrollo (I&D) ha crecido notablemente gracias a distintos programas orientados a fomentar la carrera de investigación y fortalecer el sistema de innovación nacional (por ejemplo, Detiec, Prociencia), estas iniciativas apenas representan 0,1% del PIB (la inversión en I&D representa en promedio 0,7% del PIB en ALC y 2,4% en países OECD).
Finalmente, mejorar el acceso a financiamiento permitiría incrementar el desarrollo de actividades productivas y el potencial de inserción en mercados internacionales. De hecho, la experiencia regional señala que el acceso a financiamiento, en particular financiamiento para el comercio, es una de las principales barreras para entrar, establecerse o ascender en cadenas de valor. En este contexto, existe un enorme potencial para canalizar el ahorro doméstico hacia inversión productiva, así como para atraer mayores niveles de inversión extranjera directa hacia sectores agrícolas tradicionales e igualmente hacia sectores emergentes como la maquila.

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