“Personas con visión hacen cosas que las demás no entienden”

Nathalia Llerena

@LlerenaNathi

Alfredo Schramm

@eledhitor

Ponerse los tacones, lucir glamorosa y salir a triunfar en el mundo corporativo, no es tarea fácil pero tampoco imposible más si se tiene carácter, así lo demuestra Astrid Domínguez Wilson- Smith, quien con apoyo de Osvaldo Domínguez Dibb, un padre comerciante y por sobre todo emprendedor -como ella misma lo defi­nió- cultivó el espíritu de lucha y emprendedor que la hacen directora ejecutiva de exitosas firmas que con un estilo propio se han ga­nado un lugar inamovible en el mercado nacional.

Por esta razón, hoy com­partimos parte de la his­toria detrás de la mujer de negocios y de la construc­ción de marcas con gran impacto en el país y en la preferencia de la gente.

PRIMEROS PASOS DE  UNA EXITOSA  EMPRESARIA

Como en muchos otros casos, una cuestión de cir­cunstancias y casualidades dieron pie a la creación de la exitosa mujer de negocios que hoy encabeza un grupo de negocios que a cada paso dado cosecha logros.

Desde su época de estu­diante de ingeniería agró­noma, Astrid asumió el desafío de administrar el negocio familiar relacio­nado con el campo, durante 6 años. Allí formó una fa­milia y se nutrió de expe­riencia, mientras ayudaba a su madre en la empresa inmobiliaria Karmar hasta que el ambiente y la zona se volvieron conflictivos.

“Empezamos a crecer de 3 loteamientos al año has­ta llegar 20 al año, fuimos creciendo a un buen ritmo y me entusiasmó”, comen­tó.

Asimismo, relató que lue­go surgió la decisión de ha­cer un hotel. “En principio no me interesaba, no me quería involucrar, sin em­bargo como miembros de la familia estaban involu­crados en el diario, y otros negocios, necesitaban al­guien en el centro y de a poco me fui adhiriendo”, añadió.

“El hotel fue la visión fue de mi padre, arrancaron con el proyecto sin mucho estudio o conocimiento de la industria. Para decidir­nos por la firma Crowne, fue que al adentrarnos más llegamos a la conclusión de que era mejor una cadena extranjera. Dio la casuali­dad que la cadena InterCon­tinetal Hotels Group, que tiene Crowne entre ellos estaban interesados en ins­talarse en Paraguay, como no le surgió otro negocio y ya tenían el estudio de mercado, pudimos concre­tar con ello, eso sí, tuvimos que adecuar la construcción para los estándares de la marca”, explicó.

NEGOCIADORA NATA

“Me gusta negociar para que ambas partes queden bien, me tocó hacerlo con gente que muchas veces no te tratan de igual a como lo harían con otros por ser mujer o más joven, pero lo supe llevar. Primero estu­dio bien la situación, ana­lizo y me presento cuando sé bien lo que quiero; pero también hay ocasiones en que logramos cosas que en principio no era el objetivo, además uno se divierte en el proceso”, manifestó con relación a las habilidades y experiencias de las que se ha nutrido en todo este tiempo.

“Las personas con visión hacen cosas que nadie entiende, donde nadie en­tiende”

Emprender una empresa de por sí ya trae consigo sus desafíos, y cuando la visión va más allá de solo brindar un servicio sino de generar un impacto positivo al país o a una zona en particular, el reto es superior.

Una de las barreras a su­perar, en principio para el hotel y luego para los de­más negocios, fue la zona por la que apostaron, en una época en la que la ave­nida Cerro Corá no era bien vista o apreciada por la ciu­dadanía.

Ante esta situación, la empresaria indicó que todo se trató de una visión de mejora. “Las personas que tienen visión hacen cosas que nadie entiende, donde nadie entiende”, aseveró.

“En principio también cuestionaba la ubicación, pero mi padre me aseguraba que íbamos a cambiar la zona. Cuando la cosa era difícil empecé a recordar que la misión era generar un cambio de impacto positivo para la zona, aprendí que bastaba con empezar a ocupar el lugar”, puntualizó.

Durante el camino hacia este objetivo, supo apreciar el caso de éxito de otro bar de la zona, cuyo motor era esa particularidad de la gente del centro asunceno, que se caracteriza por ser autóctonos y receptivos a los extranjeros, y decidió crear el bar 904, que al principio buscaba no salir del estereotipo y adoptó la tendencia; sin embargo, también sufrió un revés pero impulsados por el espíritu emprendedor volvieron a abrir sus puertas con un nuevo concepto cosechando el éxito hasta hoy día.

TRADICIÓN FAMILIAR Y FUTBOLÍSTICA

En el afán de ofrecer alternativas atractivas a esa zona y confiados en que el centro tiene lo que no tiene ningún otro barrio, continuó la ambiciosa apuesta y nace “Lo de Osvaldo”.

“Pensamos que el mercado carecía de un lugar que ofrezca una parrillada, de ese ambiente donde tomar una cerveza, sentarse a mirar un partido y hacer perdurar esa tradición”, señaló.

ÍCONO DEL FÚTBOL

En cuanto al proceso de convertir el nombre de su padre -conocido dirigente en el ámbito futbolístico- explicó que al principio apuntaban a poner otros nombres, pero “como se sabía que pertenecería a la familia, dijimos “la verdad es la verdad” y buscamos que no sea solo de Osvaldo sino también de todo el fútbol nacional; trabajar el ícono de Osvaldo fuera de la cancha y fuera de los medios, y teniendo en cuenta todo lo que tenía por contar, ofrecimos un estilo de museo de fútbol nacional impregnado en un restaurante”, relató.

Con relación al desprendimiento del grupo de medios la Nación, indicó que si bien no estaba muy inserta en el trabajo dentro del medio se resiente dejar ir algo que vieron nacer pero que es parte del cierre de un ciclo, necesario para seguir innovando y creciendo.

“Teníamos todo a nuestro favor, pero no se supo aprovechar”

En cuanto, a cómo se resienten las decisiones políticas y de gestión tomadas en el Gobierno de turno, desde su visión de empresaria y ciudadana como todos, enfatizó en que en este último tiempo se estuvo resintiendo el comercio.

“Empezamos bien, Paraguay estaba en vidriera, pero no se supo aprovechar la ventaja de esa posición. Nos beneficiaban todas las características de buena posición geográfica, la condición de los vecinos y nuestro repunte, pero nos perjudicó mucho el que no se haya hecho un trabajo más fuerte para vender al país como destino turístico”, afirmó.

Además, mencionó que no se percibe un foco claro en el tema de hacia dónde nos dirigimos como marca país. “Una cosa es que traigas inversores para hoteles pero no atraigas gente… la industria hotelera es bastante fuerte como para no prestarle atención”, resaltó.

En este contexto, también hizo referencia en lo innecesario de haber caído en los hechos que empañaron la exposición del país durante la reunión del BID realizada en marzo pasado.

“Estratégicamente, para el país es lo peor que pudieron hacer. Lo que quiero que el gobierno rescate es a ese público joven que se está levantando de forma pacífica por el bien del país, no ese carácter violento observado ese día”, acotó.

NUEVOS DESAFÍOS

El motor que impulsa a esta empresaria nata se mantiene en marcha y aparte de los negocios mencionados, actualmente también está impulsando otro proyecto con la inmobiliaria karmar, “Hoy le estamos dando una cara más moderna con desarrollos inmobiliarios, el último lanzado es el de san Bernardino, barrio cerrado residencial, de clase alta con vista al lago, sobre ruta Luque-Saber”, contó.

“Se puede perder todo menos el nombre”

Para aquellos jóvenes interesados en emprender e incursionar en el mundo empresarial, Astrid le brinda el consejo de lanzarse y procurar. “Es importante que los chicos de hoy sean conscientes de que las cosas no salen del hoy para mañana y que la repercusión se da el tiempo que tenga que tener”.

“El emprendedor no debe adelantarse, sino prepararse y aguantar. En mi caso, no me gusta improvisar pero tampoco esperar a llegar a un 100% de seguridad porque así no emprendes nada”, refirió.

Por último, hizo especial hincapié en que el nombre hay que cuidar mucho, no entrar en atajo. “Todo se puede perder menos el nombre, porque el nombre no se recupera nunca”, sentenció.

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