Tendencia vintage conquista preferencia de consumidores

El amor por lo vintage, por las cosas de décadas o siglos anteriores, ha mar­cado las pautas de consu­mo a nivel mundial.

En el país -este apego por el pasado- se ve refle­jado en la moda, los im­ponentes mobiliarios, los vehículos antiguos que deslumbran con su an­dar las calles, incluso, lo vintage se ha apoderado de la temática de bares y restaurantes capitalinos, y se ha vuelto tendencia festejar los cumpleaños con ambientación vinta­ge.

EVOLUCIÓN

Tito Aranda, considerado uno de los más grandes coleccionistas del país, nos cuenta que de un tiempo a esta parte el ve un cambio feroz.

“Cuando yo compré mis primeras cosas, junté, me regalaron, adquirí, en­contré por ahí, nadie le daba importancia, todo era muy barato, éramos un grupito de 15 personas que comenzamos con este movimiento acá en Para­guay.

Yo noté el cambio entre los años 85-90, la gen­te empezó a apreciar y valorarlo, se cultivó un poco más y así se creó un mercado realmente muy interesante”.

En cuanto a los costos para adquirir un artículo vintage, señaló que para él las cosas hoy día están sobrevaloradas, las ve con un poco de exceso, debido principalmente a la de­manda, refirió Aranda.

¿POR QUÉ GUSTA TANTO LO VINTAGE?

Por otra parte, Raúl Proenza, propietario de la tienda “Planeta retro” y organizador del merca­dito de pulgas del Maris­cal, destacó que desde su punto de vista, esta gran atracción del consumidor por las cosas pasadas, se debe a la nostalgia, a los recuerdos de otra época, en donde estos objetos los transportan y los hacen sentir parte del pasado.

Sobre la variación de costo existente entre un artículo actual y uno vin­tage, Raúl expresó que, sin dudas, obtener algo vintage implica una ma­yor inversión y que apro­ximadamente un 200% en adelante es superior el costo de un artículo vin­tage frente a un objeto actual.

MERCADO

Finalmente, resaltó que esta tendencia formó un gran mercado, que se ve reflejado en las constan­tes ferias que se vienen llevando a cabo en distin­tos puntos del país, y que, en gran medida, también impulsó a que las casas de antigüedades -que pare­cían extinguirse- volvie­ran a resurgir adentrán­dose al mundo vintage.

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