El buen humor en el trabajo actúa como acelerador de la productividad

LA ALEGRÍA HOY ES MÁS VALORADA EN EL MUNDO LABORAL

Una anécdota, un chiste a tiempo o la risa aumentan el rendimiento y cohesiona los equipos. El sentido del humor es la adrenalina que activa la productividad y ya se valora en las promocio­nes y la selección.

Se buscan profesionales muy preparados y con los que se pueda bromear. Y… esto no es ninguna broma pesada ni un chiste de mal gusto, sino algo muy serio.

Cada vez son más las or­ganizaciones que valoran un sano sentido del humor en sus candidatos, porque está demostrado que eso, además de aumentar el rendimiento, cohesiona los equipos de trabajo.

Una investigación de la Universidad de Wharton y Harvard Business School revela que los colegas que hacen reír a los demás son vistos como más seguros de sí mismos, competentes y con mayor estatus.

Son muchos los que ven el humor como muestra de inteligencia, porque hacer una broma quita hierro a las situaciones de conflicto y reduce los niveles de es­trés cuando se disparan.

SIN IMPOSICIONES

En realidad todo tiene que ver con mantener un clima laboral propicio para tra­bajar a gusto y aumentar la productividad.

Puri Paniagua, socia de Pedersen and Partners, afirma que “hay que man­tener el humor como ac­tivador de la positividad; el que se siente positivo es más fácil que tenga la ener­gía para sobreponerse a la crisis”.

Mercé Delgado, CEOy DFO de Fluendo -desarrolla productos multimedia y soluciones de videoanáli­sis-, asegura que “la clave para mantener el sentido del humor en el trabajo es no marcar excesivamente la línea de jerarquía como se hacía en las empresas de antaño. Debe fluir desde la posición directiva y ser ésta la que dé el primer paso hacia un clima laboral más distendido”.

Delgado explica que más que de una estrategia se trata de “aplicar el sentido común y, sin imponer, que el equipo se responsabilice de no llegar al deterioro y caer en lo gracioso”. Porque hay que tener muy claro que hacer gracias o ser gra­cioso no tiene nada que ver con ejercitar el sentido del humor.

Alegría, entusiasmo e inteligencia son los ingre­dientes que identifica José Manuel Chapado, socio de Éthica Consultores, para fomentar el buen desarro­llo en un equipo de trabajo: “Cualquiera de los tres es suficiente por sí solo. Cada miembro del equipo debe sentirse libre para expre­sar y dar rienda suelta a sus dones. Para unos será exhibir una amplia sonrisa que no se borra, para otros explotar la ironía fina, imi­tar a personas o practicar el humor blanco. A veces la contribución más efectiva es reír con otros, algo tre­mendamente contagioso. Cuando reímos la ocurren­cia de alguien, le reafirma­mos en su conducta y le in­vitamos a reincidir en ella”. Como apunta Paniagua, “en nuestra cultura el compar­tir el objeto o el contenido de una risa genera una sen­sación de fraternidad que facilita la integración de los miembros de un equipo”.

GRACIAS Y GRACIOSOS

Para Marta Romo, socia de Be-UP, existe otro tipo de condicionante: “Que se comparta tiempo juntos, esto genera confianza, algo imprescindible para com­partir el buen humor en el trabajo. También tiene que estar bien visto, que de al­guna manera forme parte de los valores del equipo”.

Añade que el humor in­teligente es el que más se sostiene en el tiempo y que ayuda mucho “el hecho de no estar constantemente con chistes o bromas, por­que al final eso cansa. Si no tienes gracia, no te hagas el gracioso”. Porque, “la naturalidad y la sinceridad son sabias y es importante darse cuenta de la reacción de los otros, ser consciente de algunas reglas de oro”.

Compartir el objeto de una risa genera una sensación de fraternidad que facilita el trabajo en equipo.

El sentido del humor no es una política de recursos humanos pero, a menudo, suele ser más efectivo y más estimulante para con­solidar equipos… pero den­tro de ciertos límites.

Delgado afirma que “no a todos les gusta hacer bro­mas o ser el protagonista de ellas”. Cree que después de compartir una jornada laboral los profesionales se conocen y saben hasta dónde pueden llegar: “El respeto debe ser máximo para todos y si a un miem­bro del equipo no le gustan las bromas, no se le hace partícipe y se le tolera”.

También podría gustarte