Números de la educación paraguaya: además del sistema obsoleto, Paraguay sigue invirtiendo poco

ANTE POCA APUESTA DEL GOBIERNO, INSTITUCIONALIDAD DÉBIL DEL MEC TAMBIÉN ES UN PROBLEMA

 

 

 

 

 

Paraguay es uno de los países con menor inver­sión en educación, ade­más de contar con un sis­tema obsoleto incapaz de dar solución a uno de los principales obstáculos para el verdadero desa­rrollo del país.

Mientras en los demás países de la región -con Producto Interno Bru­to (PIB) mucho mayor al nuestro- se destinan al­tos porcentajes del mis­mo a educación, Para­guay va muy por lo bajo, con sólo 3,8% (US$ 1.080 millones) del PIB en el plan financiero vigente.

INEFICIENCIA
Los sucesivos cambios al mando de la adminis­tración del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) en los últimos años, no han sabido po­ner fin a la desidia estu­diantil, y este continúa siendo un grave proble­ma que aqueja al país.

Ya sea por razones eco­nómicas, familiares u otro motivo no especi­ficado, a pesar de contar con 10.626 instituciones educativas, al menos 50.000 niños y adoles­centes se encuentran ex­cluidos del sistema edu­cativo. El 67% no estudia por razones económicas, mientras que el 10% por razones familiares, el 22% por motivos varios.

Para Óscar Charotti, Di­rector Ejecutivo de Juntos por la Educación, una baja inversión en educa­ción supone insuficien­cia en la implementación de políticas prioritarias para garantizar calidad.

En ese punto ejemplificó la política de primera in­fancia, área en el que Pa­raguay se encuentra muy rezagado en comparación con los demás países.

Agregó que solo el 38% de los niños que ingresan al primer grado, culmi­nan los 12 años de esco­laridad, y 65% alcanzan a estudiar hasta los 9 años. “Eso tiene que ver con la eficiencia del sis­tema, cuán eficiente es el sistema para retener a los chicos”, mencionó Charotti. Sin embargo esta problemática ya no se explica bajo el término de “deserción” como an­teriormente se acostum­braba a mencionar, por­que ello no tiene que ver con la decisión del niño a abandonar sus estudios, sino que se da por la falta de condiciones del siste­ma en retenerlo, según puntualizó.

CONDICIONES
La falta de programas compensatorios, expli­có Charotti, es otro de los factores. Estos son los que funcionan como medio para impulsar la asistencia de los niños a la escuela.

“Estos programas no tienen que ver con lo educativo, pero de alguna u otra forma el sistema lo debe prever; el Estado tiene que prever que la escuela sea ese tipo de foco de ese tipo de pro­grama”, y entre ellos citó a la alimentación, los úti­les y uniformes. “Brin­démosles una serie de condiciones para ecuali­zar las oportunidades”, puntualizó.

CALIDAD
La calidad educativa es uno de los temas de de­bate más sonados en los últimos tiempos, incluso el Ministerio de Hacienda está llevando adelante programas de becas para maestros que quieran ca­pacitarse fuera del país. Pero hasta hoy es una de las principales dificul­tades por las que no se avanza.

“Este es el resultado de este sistema político con demasiada incidencia de partidos netamente elec­toralistas, sin contenido, sin visión ni programas”, manifestó.

Charotti hizo hincapié en la institucionalidad débil con la que cuenta el MEC, a la que cali­ficó como una entidad incapaz de desarrollar políticas básicas como la formación docente, innovación pedagógica, ni de mejoramiento del sistema de educación inicial.

“El incremento del pre­supuesto para Educación es sumamente impor­tante para nuestro país, pero no sin antes dar cuenta de políticas de fortalecimiento institu­cional y mejoramiento de la calidad del gasto. Mal estaría que mañana nosotros duplicásemos nada más el financia­miento, sin establecer específicamente en qué gastar”, concluyó Cha­rotti a la vez de sancio­nar que con esta institu­cionalidad, más recursos no necesariamente traen consigo una mejora en la educación. (A).

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