Wall Street ignora tensiones y alcanza nuevos máximos

DISCONFORMIDAD SE HACE SENTIR

Peter Coy

Las Naciones Unidas y Wall Street están más alejadas de lo que parece en un mapa de la ciudad de Nueva York. Hay altos niveles de estrés en la primera avenida con la calle 42, sede de la ONU.

Mientras, en el extremo sur de Manhattan, no hay más que sonrisas en la Bolsa de Valores de Nueva York. El Índice S&P 500 y el Pro­medio Industrial Dow Jones Industrial batieron nuevas marcas.

Los inversionistas de todo el mundo, no sólo los de Nueva York, están satisfechos con el desempeño de la economía global, que según el Fondo Monetario Internacional va a crecer un 3,5% este año. El máximo ejecutivo de JPMor­gan Chase, Jamie Dimon, expresó en una conferencia telefónica con periodistas que “esta es la primera vez en 12 años que vemos que a todos los principales países del mundo les va bien”.

TRAGEDIAS HUMANAS

Una de las razones que explica la disparidad es que muchas de las cuestiones que preocupan a la ONU no tienen consecuencias inmediatas para las ga­nancias que apuntalan las valoraciones bursátiles.

La hambruna en África, la guerra civil siria, la crisis de los refugiados rohingya y la implosión de Venezuela son más tragedias huma­nas que acontecimientos macroeconómicos.

Otra razón para la sere­nidad del mercado es que, incluso las cosas que pu­dieran suponer un grave problema para la economía global —como una guerra nuclear— no forman parte de los cálculos de valor de la mayoría de los inversionis­tas. Debido a que es difícil medir los riesgos y descon­tarlos del precio, los inver­sores están optando por ig­norarlos por completo, dice Willem Buiter, economista jefe global de Citigroup.

Refiriéndose a Wall Street, Buiter dice que “sólo se puede comprender la soli­dez de la euforia en el mer­cado de los Estados Unidos por la negación absoluta de que cualquiera de estos riesgos geopolíticos se pue­da materializar”.

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