Malta, isla de ensueño en pleno mediterráneo

Por José Zalazar

Grandes historias y paisajes se conjugan para garantizar a los visitantes de Malta una experiencia tan dulce como la miel.

El país es sede de la Orden de Malta, una congregación católica que tiene presencia a nivel mundial
y surgió en tiempos de las cruzadas, hace casi mil años atrás, con marcada presencia en la isla, razón por la cual se puede ver cruces de la orden por todas partes.

Todavía no se sabe si es que la isla debe su nombre a la orden, lo cierto es que la palabra Malta proviene de la palabra griega meli, ‘miel’.

 

La isla se encuentra aproximadamente a hora y media de vuelo desde Italia. El clima local es templado mediterráneo con inviernos lluviosos pero poco marcados (~14 °C) y veranos secos y cálidos (~25 °C). Las principales islas del archipiélago y las únicas habitadas del país son Malta, Gozo y Comino.

 

Los bellos paisajes dignos de postales son el fuerte turístico de la isla junto con atractivos turísticos como museos, catedrales y palacios que contienen obras de arte majestuosas. Debido a que los ingleses dominaron la isla mucho tiempo hasta 1964, las lenguas oficiales son el maltés y el inglés aunque también se habla italiano. La moneda oficial es el Euro y el país tiene una baja delincuencia por lo que es un placer recorrer sus calles.

Debido a los casi 300 días de sol que tiene Malta, al igual que Paraguay, los pocos días de lluvia, el clima cálido característico del Mediterráneo y sus playas de un color turquesa característico, el archipiélago es un destino muy anhelado por turistas de todo el mundo. La cocina maltesa, otro atractivo, nace de la fusión de sabores dentro de la cocina mediterránea.

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