Por qué la palabra oferta está mal vista en economía

En mercados competitivos solo significa cantidad de cosas

Noah Smith

“Oferta” es un término mal visto en los debates sobre política económica. Esto debe cambiar.
En las últimas décadas, esta palabra se asoció con una política promercado y antigubernamental. Eso le valió el desprecio de muchos entre el creciente número de intelectuales, activistas y políticos que se preocupan por el aumento de la desigualdad y otros males económicos que los pensadores del laissez-faire pasan por alto.

CANTIDAD
Según los fundamentos “Econ 101” de los mercados competitivos, la oferta solo significa la cantidad de cosas, como autos, masajes o servicios, que las empresas están dispuestas a vender a un precio determinado. El concepto no siempre es útil: por ejemplo, cuando las empresas tienen influencia en el mercado y pueden fijar precios en lugar de simplemente reaccionar a ellos, a menudo no tiene sentido pensar en términos de curvas de la oferta. Entonces, cuando la gente habla sobre oferta, puede tener la connotación de que los mercados son más competitivos, implícitamente desviando la atención de las crecientes preocupaciones sobre concentración industrial y poder de monopolio.

POLÍTICA
Antes de la década de los setenta, la política de estabilización keynesiana estaba de moda entre los políticos y sus asesores. La idea era utilizar la política fiscal y monetaria para manejar la demanda agregada: la voluntad de los consumidores de gastar su dinero en lugar de acapararlo. Sin embargo, en los años setenta, este enfoque pareció llegar a un callejón sin salida. La flexibilización monetaria parecía estar produciendo inflación sin lograr sacar a la economía del estancamiento.

“Cuando la gente habla sobre oferta puede tener la connotación de que los mercados son más competitivos”.

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