Unión Europea y Mercosur en la fase crítica

Aumentan las expectativas y contradic­ciones para lograr un Acuerdo de Libre Comercio entre la Unión Europea y Mer­cosur. Representantes de ambos blo­ques afirman que llegó a su fin 22 años de negociaciones y el 14 de diciembre se firmaría el acuerdo.

En 2004, Martín Redrado, secretario de Comercio y Relaciones Económicas In­ternacionales argentino en representa­ción del Mercosur, afirmaba: “Nos en­contramos transitando la fase crítica y final de esta negociación”, transcurrie­ron quince años sin acuerdo birregional y Jorge Faurie, canciller de Argentina, recupera en 2017 la misma afirmación: “Estamos en la fase crítica y final de la negociación”.

Si se concreta la firma, será un histórico y extraordinario puente sobre el Atlán­tico. Pero, con justas razones subsisten las dudas de su concreción, porque son innumerables las declaraciones de op­timismo y hasta definición de plazos, pero no se materializa el acuerdo.

Al optimismo se le suma el voluntaris­mo como una constante. En marzo de 2017, la directora para las Américas de la Unión Europea, Edita Hrdá afirmó: “Por fin podremos terminar con esto”, y el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa complementaba: “Creo que a fin de año vamos a tener una decisión tomada muy completa”.

Como ejemplo de esta determinación, a inicios de noviembre, el vicepresidente de la Comisión Europea (CE) para el Fo­mento del Empleo, Jyrki Katainen visitó a los presidentes Macri y Temer, ratifi­cando la voluntad de finalizar las nego­ciaciones “antes que termine el año o tan pronto como sea posible”.

El optimismo y el voluntarismo son la “marca registrada” de estas negocia­ciones, que se repiten año tras año y mantienen vivas las esperanzas de un acuerdo que podría ser la mayor alianza estratégica conocida en Occidente, pero que no logra concretar sus objetivos.

Las tecnologías transforman el comercio mundial.

Entretanto negocian, acontecen grandes y veloces cambios en las tecnologías, el co­mercio y la política que contradicen este optimismo. Si observamos la evolución de las tecnologías, las redes sociales y el comercio global podríamos tener una res­puesta.

Así las empresas de comercios electróni­co Amazon y Alibaba iniciaron actividades en 1994 y 1999, respectivamente, cuando ya estaban constituidos la Unión Europea y el Mercosur; por su parte, las redes so­ciales iniciaron actividades con Facebook en 2004, Twitter en 2006 e Instagram en 2010 cuando ya se realizaban las negocia­ciones para establecer un tratado de libre comercio entre ambas regiones.

Al día hoy estas empresas electrónicas comercian valores que sobrepasan los 500 mil millones de dólares y comuni­can a más de 5 mil millones de personas! Mientras que el comercio entre la Unión Europea y el Mercosur no superan los 100 mil millones de dólares y continúan las limitaciones a la industria, el trabajo y el comercio para mil millones de per­sonas.

Con esta rudimentaria comparación, se advierte que una de las dificultades que tienen ambos bloques es la incapacidad para coincidir con la velocidad de trans­formación y eficiencia del comercio glo­bal.

Otras dificultades también complican las negociaciones y así como sentencia­ron los primeros negociadores, el acuer­do Unión Europea–Mercosur continúa en la fase crítica y, tal vez, final de la negociación.

También podría gustarte