Que sea el punto de inicio y no el final

El día de hoy será re­cordado como una fecha histórica en nuestro país, pues es la primera vez que un sena­dor de la República es des­pojado de su investidura por haberse comprobado fehacientemente los de­testables hechos de tráfico de influencia en que estuvo involucrado.

Se trata, sin dudas, de un hecho relevante para nuestra democracia, pues los actores políticos en el Congreso responden al fin de la manera adecua­da a un tema de extrema gravedad que ocurre des­de hace mucho tiempo y que ha venido destrozan­do sistemáticamente a una institución tan clave y fundamental como la Justicia.

Los niveles de degrada­ción de la Justicia nos están llevando peligrosa­mente a una situación en donde quedaremos inevi­tablemente empantana­dos. Es una ilusión pen­sar que podremos seguir creciendo a las tasas que precisamos en nuestro camino hacia el desarrollo si no logramos revertir de alguna manera esta lógica de gran inseguridad jurí­dica producto del avasa­llamiento de la Justicia.

Por ello, todos los actores de la sociedad debemos sumarnos con decisión a esta suerte de ventana de oportunidad que se abre en este momento para iniciar nuestro propio proceso de “autolavado”, siguiendo la línea del co­nocido “lava jato” brasi­leño, que ya ha procesado a cientos de personas del círculo íntimo del poder del vecino país, muchas de las cuales ya han sido incluso condenadas.

Desde el Club de Ejecuti­vos instamos a que este hecho histórico de hoy no se convierta en el final de esta película de terror a la cual hemos venido asis­tiendo a partir de los au­dios que se hicieron pú­blicos.

Muy por el contrario, esto debe ser el inicio de algo mucho más profundo, una reforma real de la Justicia y debemos llegar hasta las últimas consecuencias, afecte a quien afecte. De ninguna manera se debe aceptar una suerte de pacto de no agresión para calmar las aguas a par­tir de ahora, volviendo al status quo y reduciendo todo esto a dos o tres per­sonas responsables sola­mente.

No se trata de ninguna manera de plantear una “caza de brujas” general; este debe ser un proce­so serio y conducido por personas serias y respon­sables. Pero, es asimismo una oportunidad histórica de iniciar la recomposi­ción de una nueva insti­tucionalidad en la Justicia.

Desde las asociaciones como la nuestra y la so­ciedad civil en general podemos y debemos jugar un rol protagónico en este proceso que demandamos continúe con fuerza, deci­sión y coraje.

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