Buscando la zona de confort

Francisco Gómez Mansilla Director Comercial Fortaleza SA de Inmuebles

A lo largo del año pasado he hablado bas­tante acerca de planificar, de tener una visión de futuro cuando de finanzas se trata. El dinero no crece cuando des­cansa, el dinero crece cuando cual músculo de un sistema, se pone a trabajar. Cada vez que in­vertimos dinero, estamos poniendo ese dinero a trabajar, ya sea a través de otros o de nosotros mismos. Sin embargo, para muchas personas el hecho de que ese trabajo pudiera no resultar como lo esperado, genera angustia y aversión al riesgo, lo cual es totalmente contraproducente para un sano comportamiento financiero.

El riesgo es inherente a la inversión y nor­malmente, a mayor riesgo, mayor ganancia. Lo que sucede es que no todas las personas están preparadas para asumir uno muy grande. Afor­tunadamente, cada vez son más las opciones existentes en el mercado, con alternativas más adaptadas a las necesidades de un consumidor promedio, a sus posibilidades y sobre todo, a su capacidad de gestionar el riesgo.

Es allí donde se encuentra un espacio que en otros contextos podría ser subestimado, pero que en el mundo de las inversiones, puede ser un muy buen comienzo: la Zona de Confort. En el mundo de los productos de inversión, encon­trar esta zona nos permitirá poner a entrenar el dinero sin perder horas de sueño ante la in­certidumbre pero apostando por un dinamismo diferente en nuestras finanzas.

¿Cómo se encuentra o construye esa zona de confort? Informándose de las diferentes opcio­nes, conociéndolas y profundizando en el verda­dero retorno que nos pueden brindar. En el caso del ahorro en ladrillos, sistema que gestiona­mos desde Fortaleza, esa inversión mensual que sale del presupuesto no pierde valor, pues es un capital invertido en ladrillos, que por el contra­rio, gana cada vez más valor. Por otro lado, las obras que ya hemos desarrollado en la ciudad, son claves para resolver los recelos de nuestros clientes y otorgarles una evidencia física de los resultados de este tipo de sistema.

Ahora bien, una vez que conocemos y nos de­dicamos a entender los productos de inversión disponibles, es importante no olvidar otro con­cepto poco explorado por quienes no se dedican a la inversión: la diversificación, que más que un concepto, es una regla de otro para toda per­sona que busque generar ingresos adicionales a su actividad habitual. Demás está decir que si todos los huevos van a la misma canasta y esa canasta se rompe, con ella se perderán todos los huevos. La zona de confort no debe ser solo la comodidad con un solo producto, sino que por el contrario, es la búsqueda de esa sensación de confianza que podemos encontrar en diferentes opciones que garanticen diferentes tipos de re­torno.

Encontrar la zona de confort podría ser un gran propósito para este año que estamos iniciando, ya visualizando un futuro con más respuestas que preguntas. La educación y la concienciación en temas financieros serán claves para que cada vez más personas asuman la responsabilidad de invertir, con sus riesgos y beneficios, dinami­zando la economía y proyectando un futuro con más posibilidades para sus hijos.

Probablemente esta zona de confort no será tan confortable todos los días, pero nos hará dueños de nuestras propias decisiones y nos llevará a adoptar una postura distinta en cuando al ma­nejo de las finanzas. Y como última recomenda­ción para todo nuevo inversor, no olvidar que la paciencia, la prudencia y la constancia, son virtu­des esenciales que no podemos perder si queremos ver los frutos de nuestras decisiones.

También podría gustarte