El lado oscuro de la deuda pública

El país se endeuda año tras año sin tener un horizonte claro para el pago de los compromisos.

Gabi Enciso

Santiago Zavattiero

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En vista de que el mes que viene el Ministerio de Ha­cienda planea realizar una próxima emisión de bonos en el mercado internacio­nal, surgen dudas acerca de la existencia de una política de endeudamiento de me­diano y largo plazo, esto es si antes de la primera emi­sión de títulos de renta fija globales se ha establecido una estrategia para honrar compromisos asumidos.

De acuerdo con los regis­tros en el año 2013, Paraguay debutó en los mercados in­ternacionales, en enero de ese mismo año se habían colocado US$ 500 millones a una tasa de 4,62% a 10 años de plazo denominados bo­nos 2023, posteriormente en agosto del 2014 se con­cretó la segunda emisión, los bonos 2044, por US$ 1.000 millones a 30 años y una tasa del 6,10%.

La siguiente emisión se llevó a cabo en abril del 2015, fue ahí cuando se concretó una reapertura de los bonos 2023 por US$ 280 millones a 4,15%, mientras que la cuarta emisión fue en el año 2016 por US$ 600 millones a 10 años de plazo y a una tasa del 4,99%, estos denomina­dos bonos 2026.

Por último, el año pasado se realizó una quinta emi­sión por un valor de US$ 500 millones a 4,77% a un plazo de 10 años.

Paraguay tiene una deuda pública de US$ 7.100 millo­nes en total, y el Ministerio de Hacienda tiene algunas propuestas sobre como se puede hacer para honrar los compromisos, pero son simples propuestas, que no han sido tratadas en los es­calafones correspondientes o en algunos casos incluso se puede decir que se deja a la suerte de los siguientes Gobiernos el pago.

INTERNACIONAL

Desde entonces el país ha emitido un total US$ 2.880 millones, la próxima emi­sión se planea llevarla a cabo a mediados del próxi­mo mes, según lo indicó la semana pasada la ministra de Hacienda, Lea Giménez. La titular no comentó el monto del total de la emi­sión, pero indicó que el Pre­supuesto 2018 permite has­ta un máximo de US$ 600 millones, de los cuales un 50% serían utilizados para cubrir obligaciones de pago y el restante, unos US$ 300 millones, irían destinados para inversiones.

Conforme con los antece­dentes la mejor colocación se llevó a cabo en marzo del año anterior, debido a que operación financiera obtu­vo el menor spread sobera­no o nivel de riesgo país.

SPREAD

En términos sencillos el spread financiero resulta de la diferencia entre la tasa de interés de los bonos de un país con la tasa de interés de los bonos estadounidenses (libre de riesgo), por lo que un menor spread significa que una emi­sión más segu­ra o la menos riesgosa dado en parte por las perspectivas económicas del país y la mayor credibilidad en posicionamiento a nivel internacional.

Por otro lado, hay dos maneras de hacer frente al repago del principal de los bonos emitidos, uno es pagando a través de los in­gresos tributarios o a costa de una nueva emisión (rees­tructuración de la deuda)

INGRESOS

Cumplir las obligaciones por medio de los ingresos tributarios es una opción que no se ajusta a la coyun­tura nacional si se observa el destino actual de los ingre­sos de las finanzas públicas y cómo estos son destinados en los gastos totales.

GASTOS

Según el último informe de situación financiera (Situ­fin) el 49,35% de los gastos van destinados a remune­ración de los empleados pú­blicos, gastos que son fijos (en el corto plazo) para el Estado, lo que en cifras re­presenta US$ 2,4 millones.

Luego el 16,61% van cana­lizados a donaciones por un valor de US$ 834 mil, en tercer lugar las prestacio­nes sociales representan un 16,43% de los gastos fijos que a diciembre del año pasado alcanzaron US$ 825 mil.

Asimismo, en tercer lugar están los gastos que inclu­yen al uso de bienes y ser­vicios, pago de intereses y otros gastos.

BONOS

Como segunda opción, se encuentra el endeudamien­to, es decir, emitir bonos para llevar a cabo el pago de capital que se aprecian en la infografía. Hay cuatro pagos principales que se darán en los siguientes 26 años. En primer lugar, está el repa­go del bono 2023 por US$ 780 millones, luego está el bono 2026 de US$ 600 mi­llones, el bono 2027 cuyo monto principal llega a US$ 500 millones y finalmente el bono 2044 con el pago más elevado con un total de US$ 1.000 millones.

POLÍTICA

Es ahí donde uno debe cuestionarse si desde las finanzas públicas hoy existe una política de endeuda­miento a mediano y largo plazo o simplemente se tienen en cuenta posibles escenarios y recomendacio­nes viables. Tener políticas claras ayudarán a que en el momento de cumplir con las obligaciones correspon­dientes, el país tenga un ho­rizonte o una línea de la cual pueda guiarse.

PREVISIONES

Es decir, saber si el país cuenta con previsiones es­tratégicas para estos pagos que se darán, o simplemente depender de un mayor en­deudamiento para cumplir con estas deudas asumidas.

En conversación con la titular de la Dirección de Política de Endeudamiento Stella Mary Guillen, la mis­ma comentó que con res­pecto al repago del principal de los bonos ya emitidos, se ha elaborado un plan de mitigación de riesgos de tal manera a poder reducir la concentración de pagos en un solo año.

PLAN

Este plan de acción está ex­plicado en los “Lineamiento Estratégicos para la Gestión de la Deuda Pública 2017”, que consiste específica­mente en fortalecer el pro­grama de administración de pasivos que actualmente ya viene llevando a cabo el Mi­nisterio de Hacienda.

Con respecto a los bonos ya emitidos, mencionó que la idea central es seguir las buenas prácticas interna­cionales de la mayoría de los países y realizar rescates anticipados, recompras o canjes de estos títulos años antes de sus respectivos vencimientos de manera parcial y paulatina, hasta que finalmente, llegado el año de vencimiento de cada uno de ellos, el monto a amortizar sea mínimo o incluso cero. Es decir, en el momento que se acerque el repago llevar a cabo una re­compra de titulos por medio de nuevas emisiones.

PERSPECTIVA

Finalmente, Stella Guillén agregó que siguiendo esta misma línea, el Ministe­rio de Hacienda este año se proyecta realizar por pri­mera vez una emisión del tipo “amortizing”, lo que implica que el principal se repaga en varios años. Esto forma parte del plan de ac­ción y ayudará a reducir la concentración de pagos.

Revisando el documento mencionado por Guillén, se aprecia que se cuenta con un plan estratégico, no así, una política de endeuda­miento de largo plazo. El informe sugiere un conjun­to de transformaciones que contribuyeron a mejorar la operativa del mercado interno de deuda pública como la aprobación por de­creto de un marco general de emisión, negociación, colocación, mantenimiento en circulación, rescate an­ticipado de los bonos de la Tesorería General.

Viendo los antecedentes, se concluye que el país asumió importantes compromisos, teniendo en cuenta la deu­da pública total un valor de US$ 7.108 millones sin con­tar con una política clara de cómo enfrentar los impor­tantes pagos que depara el futuro.

 

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