Mejores resultados bancarios luego del estancamiento crediticio del 2016

MCS

Los créditos del sector bancario paraguayo no crecieron en el 2016 luego de varios años de fuertes expansiones. La caída de los precios internacionales, la desaceleración del consumo y la Ley de tarjetas fueron algunos de los factores que afectaron significativamente a los resultados de los préstamos en ese año. Sin embargo, según el BCP, en el 2017 los créditos bancarios presentaron una leve recuperación.
Esta recuperación que estuvo acompañada de un incremento de las ganancias, de un crecimiento de los depósitos, de un aumento de la rentabilidad y de una leve disminución de la morosidad, podría marcar un mejor panorama para los bancos en el 2018, aunque aún es incipiente.
Préstamos crecieron 4,06% en noviembre. El boom de los commodities fue el motor que impulsó al fuerte dinamismo crediticio registrado en el Paraguay por muchos años. La caída de los precios internacionales, trajo consigo una reducción de la cartera más importante del sistema y una menor capacidad del sector agrícola para cumplir con sus obligaciones. En el año 2010 los préstamos crecieron por arriba del 40%, mientras que en los años 2013, 2014 y 2015 el aumento fue de aproximadamente 20% anual. Luego de un año 2016 prácticamente sin incrementos, en el cual la cartera crediticia del sistema creció en 0,04%, al mes de noviembre del 2017 se puede apreciar un crecimiento interanual de 4,06% en los préstamos bancarios.
A pesar del incremento, la cartera destinada a los cultivos agrícolas continúa demostrando disminuciones, con una reducción de 10,5% al penúltimo mes del 2017. Sin embargo, las carteras destinadas al comercio al por mayor y al consumo, que siguen en importancia a la de cultivos agrícolas, registraron incrementos de 5,4% y de 5,1%, respectivamente, en línea con el mayor dinamismo que se observó en ambos sectores en el transcurso del año pasado. La recuperación del consumo privado y la mayor actividad comercial, repercutieron positivamente en los resultados del sistema financiero.
Otro factor interesante al analizar los resultados bancarios, es que las utilidades del sector continúan creciendo a pesar del panorama menos favorable en comparación a años pasados. A noviembre del 2017, las ganancias de los bancos superaron a las registradas al cierre del 2016, sumando G. 2.241 mil millones. Este resultado representa un crecimiento de 12,2% en comparación a las utilidades acumuladas al penúltimo mes del año anterior. Por otro lado, según datos de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), la rentabilidad bancaria del Paraguay se posicionó como la segunda más elevada de la región al cierre del primer semestre del 2017, alcanzando 19,35%. Los boletines estadísticos del BCP indican que el ROE del sistema pasó de 23,85% a 24,41% de noviembre del año 2016 al mismo mes del 2017.
Un aspecto a tener en cuenta es la morosidad, ya que la misma alcanzó en agosto el nivel más elevado de los últimos diez años, llegando a 3,68%. El indicador presentó leves disminuciones a partir de setiembre, ubicándose en 3,15% en el mes de noviembre del corriente año. Años posteriores a la crisis bancaria, el indicador superaba el 20%. A pesar de que se registra la morosidad más elevada de la última década, la misma aún no representa un riesgo importante para el sistema aunque estaría afectando la concesión de créditos y por tanto, condicionando el nivel de actividad.
Las carteras que registran los niveles de morosidad más elevados y por lo tanto las más riesgosas son las destinadas al consumo, a las construcciones y al comercio al por menor, que al mes de noviembre registraron ratios de 6,29, 5,47 y 5,10% respectivamente.
COYUNTURA FINANCIERA REPERCUTE EN LAS TASAS DE INTERÉS

El menor dinamismo crediticio también tuvo una repercusión en los niveles de liquidez del sector bancario, que tienen una incidencia en las tasas del sistema. La mayor dificultad de colocar préstamos, como consecuencia de la coyuntura económica y el año político, junto con el incremento de los depósitos y la disminución de la tasa de política monetaria del BCP en el mes de agosto para dinamizar a la economía, deberían generar una reducción de tasas de interés que fomente el crédito. De hecho, la disminución de tasas se puede apreciar tanto en el límite usurario como en el límite máximo aplicado a tarjetas de crédito en los últimos meses.
El dinamismo crediticio también está sujeto a la ley de la oferta y la demanda, por lo tanto, a menor demanda de créditos, los precios del servicio financiero deberían bajar. Por otro lado, el incremento de 6,35% de los depósitos al mes de noviembre, superior al aumento de préstamos, se suma a la liquidez existente en el sistema que se traduce también en menores tasas para los CDAs – Certificados de Depósito de Ahorro a plazos menores o iguales a 365 días. Con relación a la tasa de política monetaria, se puede decir que la reducción de la misma a 5,25% en agosto debería motivar a los bancos a colocar préstamos en el mercado antes que a destinar recursos al BCP, lo cual está en una etapa incipiente.
El panorama no es tan optimista como el de años anteriores, sin embargo, la estabilización de los precios internacionales y la mayor diversificación del crecimiento económico, podrían ser factores que dinamicen el negocio crediticio, aunque a menores niveles. Ya se puede observar una leve recuperación, sin embargo, la prolongación de la misma resulta fundamental para que el sector financiero, tenga un mejor desempeño en el año 2018 que repercuta en el desarrollo económico.

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