SER O NO EMPRENDEDOR

MARÍA FERNANDA HERNÁNDEZ LA REPÚBLICA

Un estudio reciente muestra que 20% de los nuevos emprendimientos no sobre­viven el primer año, el tercer año es con frecuencia cuando se acaba la financia­ción propia y 40% de los emprendedores se ven obligados a cerrar. El 60% de las nuevas empresas habrán cerrado sus puertas para el sexto año de existencia.

Tomar la decisión de perseguir sus sueños y abrir una empresa requiere una disposición al riesgo, riesgo financiero, profesional, social y una alta tolerancia a la incertidumbre. Es normal entonces que los emprendedores tiendan a tener confianza en sus capacidades e ideas y a ver el vaso siempre medio lleno.

Esto resulta frecuentemente en que el emprendedor sobreestima la aceptación de sus productos, cree que el mercado en­tenderá su visión rápidamente y comprará su producto. Pero en realidad la adopción de una nueva propuesta depende de si se está resolviendo un problema, siguiendo una tendencia de mercado o encon­trando oportunidades desatendidas.

Otra falla frecuente es no caer en cuenta que todo emprendedor está automática­mente en ventas. Su labor principal en esos primeros años es vender, venderle su idea a sus colaboradores, a socios potenciales, a los clientes. Es el fundador el vendedor más importante, pues es el único que entiende a cabalidad el concepto que se está promoviendo.

También podría gustarte