El fundamento del seguro y la transferencia de riesgo

Por Guillermo Fronciani
ABOGADO

La función principal del seguro por naturaleza es la distribución equitativa de las perdidas, entre una mayoría, de las pérdidas eco­nómicas sufridas por una minoría. Todos sus restantes servicios son incidentales o subsidiarios a este. Nunca estará de más resaltar que la distribución ha de ser equi­tativa; es decir, cada asegurado ha de pagar un importe proporcionado con el riesgo que origina.

Existen muchas formas de contribuir a una comunidad de protección contra las consecuencias de una perdida, pero en la medida en que estas contribuciones sean iguales o elegidas casualmente, tales co­munidades no son seguros en su acepción normal.

En seguros, cada asegurado paga, en forma de prima fijada por el asegurador, una contribución al fondo establecido y administrado por este y formándose una “comunidad de riesgos”. De este fondo se pagan las pérdidas sufridas por cualquier asegurado. Así pues, la función principal del asegurador es la gestión del fondo y la fijación de las contribuciones equitativas que debe pagar cada asegurado en función a su riesgo. La aportación que el asegura­dor hace como empresa para la solución del problema del riesgo económico es la profesionalidad adquirida en la valoración cuantitativa de riesgos a través de las pro­babilidades y la aleatoriedad como caracte­rística del Contrato de Seguro.

Y es que esta aportación solo la asegura­dora la puede hacer y es lo que caracteriza al seguro como una actividad económica específica, habiendo evolucionado tan ex­tensamente, en vertientes diferentes, pero entrelazadas entre sí, como ser su ámbito empresarial propiamente dicho, su ámbito técnico / actuarial y su ámbito contractual, combinaciones que, han hecho al seguro, una industria capaz de mover ratios impor­tantes de la economía de un país,

Así, queda configurado el sistema asegu­rador. La transferencia de los riesgos de una persona física o jurídica, que sería el asegurado a otra, denominado asegurador, quien asume el riesgo mediante la percep­ción de una suma de dinero o prima. El Libro Tercero, Capitulo XXIV del Código Civil define en su artículo 1546 “…Por el contrato de seguro el asegurador se obliga mediante una prima, a indemnizar el daño causado por un acontecimiento incierto, o a suministrar una prestación al producirse un evento relacionado con la vida huma­na. Puede tener por objeto toda clase de riesgos si existe interés asegurable, salvo prohibición expresa de la Ley…”

Cuando los aseguradores actúan como empresas con fines de lucro, agregan im­portes adicionales a los necesarios para pa­gar los siniestros y atender sus gastos y el excedente para satisfacer en forma de uti­lidades la retribución del capital expuesto. Cuando actúan como entidades sin fines de lucro, cooperativas o mutuales, el capi­tal se integra con los aportes de los propios asegurados y el excedente generalmente se integra al capital social.

Pero la base de la prima está en la llamada “tarifa”. Es así que los aseguradores fijan las tarifas que luego se convertirán en las primas de seguros o en la “contribución” a la comunidad de riesgo, que será luego administrado. Esas tarifas son pruden­ciales en la generalidad de los casos, pero pueden bajar cuando las probabilidades disminuyen en un riesgo, todo esto basa­do en la estadística y en la experiencia del negocio pero mucho más exacto en el caso del seguro de Vida donde se establecen las tarifas sobre la base de cálculos actua­riales, la edad de la persona y en algunos casos la revisión medica

La fijación de las tarifas siguen siendo “libre” para el asegurador por el principio emanado de la Ley 827/96 de Seguros que establece en su artículo 15, “…Tarifas de prima. Los aseguradores establecerán libremente las tarifas de primas que le resulten suficientes para cumplir con las obligaciones que asuman y su necesaria capacitación económica financiera. La autoridad de control observará las primas que resulten insuficientes, abusivas o arbi­trariamente discriminatorias. Únicamente por resolución fundada, la autoridad de control podrá establecer primas mínimas uniformes netas de comisiones cuando se halle afectada la estabilidad del mercado.

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