Una nueva etapa

Lauro Ramírez López, socio del Club de Ejecutivos.

Luego de la fiesta cívica democrática del día de ayer, que marcó un nuevo jalón en el camino joven que transita la República en éstos términos, se vienen los acomodos.

Todos somos protagonistas de lo que sucede en el país, cada uno con su valor. En los años recientes pareció notarse un reverdecer del sentir nacional, una vuelta a la conciencia común como Nación, que junto con el crecimiento y desarrollo económico, y las opiniones favorables o halagüeñas de extranjeros y Organismos internacionales, nos removieron la conciencia y aumentó nuestra autoestima. O por lo menos eso parece.

Probablemente a partir de la elección de Lugo, la conciencia ciudadana cobró “vida” de nuevo, y lentamente empezó a ganar protagonismo. Darse cuenta que con su voto puede realmente cambiar el rumbo del país, hizo que el ciudadano cobrara conciencia de su importancia. Otro evento importante en esa dirección fue el festejo del bicentenario en el 2011, donde todos nos sentimos hermanos, arropados por la alegría popular, los conciertos, la polka y el sentir nacional.

La diferencia de lo que representa cada una de las opciones políticas que compitieron ayer fue muy evidente. Si bien nuestro país no es inmune a las corrientes post modernistas, que pretenden modificar en una sola dirección las individualidades nacionales de los países, también es cierto que el Paraguay ha sabido solidificar sus valores fundacionales y fundantes, y se ha plantado en ellos con firmeza.

Las elecciones de ayer marcan lo que el pueblo quiere para el país. La heterogénea composición del Congreso a partir de ahora requiere un mayor análisis aún.  Esperemos mejores días a partir de los actores electos. Felicidades a toda la ciudadanía!

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