7 Tips para comunicarnos mejor en el trabajo

A diario nos comunicamos con gente en nuestras casas, en la calle, en el colegio de nues­tros hijos, en el trabajo… y lo hacemos sin ponernos a pensar en cómo lo estamos haciendo: si somos lo suficientemente claros, si nos toma­mos el tiempo necesario para enunciar todo lo que pensamos, si escuchamos además de hablar o hablamos tanto que no damos espacio a los demás. La comunicación es, muchas veces, una de esas funciones que realizamos de manera automática sin darnos cuenta de que numerosos problemas que en­frentamos en nuestro relacionamiento en los distintos ámbitos se deben a una pobre o mala comunicación.

Si nos centramos en el espa­cio laboral y analizamos cómo nos comunicamos con nuestros cola­boradores, con seguridad hallare­mos varios aspectos que mejorar. Tomando en cuenta que la comuni­cación va más allá de las palabras y de simplemente enunciar un pedi­do, revisemos siete pautas que nos ayudarán a mejorar el diálogo:

  1. HABLAR CON CLARIDAD:

Como en los diarios y otros medios de comunicación, pensemos en titulares a la hora de transmitir información o de realizar un pedido a nuestro equipo. Es importante ser directos, evitemos ir por las ramas con preámbulos que solo distraen y busquemos captar la aten­ción desde el inicio. Es recomendable empezar por lo más importante y luego ampliar la información. Se estima que la atención sostenida de una persona adulta no supera los 15 minutos.

  1. CUIDAR EL LENGUAJE NO VERBAL:

Aunque seamos poco expresivos no debemos subestimar cuánto es capaz de hablar el cuerpo. Nuestro lenguaje corporal y el tono que utilizamos al hablar a veces dicen mucho más que las palabras. Busquemos ser conscien­tes de esa situación en el momento de comunicarnos, prestando atención a la postura, la posición de los brazos, la mirada y la relajación de los músculos faciales. Pensemos en cómo queremos que el otro reciba lo que tenemos que decir y hagamos la prueba de acompa­ñarlo con nuestro cuerpo. Los resulta­dos serán sorprendentes.

  1. REFORZAR LO POSITIVO:

Si bien la búsqueda del perfeccionis­mo muchas veces nos lleva a concen­trarnos en lo que falta o se puede hacer mejor, no debemos olvidar que hablar en positivo genera mayor receptividad en los demás. Al tomar este recaudo no estaremos dejando de corregir los errores, al contrario, lo estaremos ha­ciendo con otro enfoque, pasando del dedo acusador al liderazgo positivo. Si implementamos esta manera de comunicarnos, generaremos mayor empatía y compromiso con nuestro equipo para hacer mejor las cosas.

  1. EXPLICAR EL CÓMO Y EL CUÁNDO:

¿Cuántas veces nos pasó que pedimos algo a alguien para luego encontrar que no fue hecho como queríamos o esperábamos? Esto suele generar mu­cho enojo, pero quizás seamos más responsables de lo que creemos. La próxima vez que encarguemos una tarea, respondamos a las siguientes preguntas: ¿Fui claro en lo que solici­té? ¿Aclaré cuáles fueron mis expec­tativas? ¿Definí los plazos de entrega? Si intentamos invertir tiempo en es­tructurar adecuadamente nuestros pedidos, es probable que recibamos mejores resultados. No olvidemos que todos tenemos visiones distintas de cómo hacer las cosas y debemos tener la apertura para considerar esto en nuestra comunicación.

  1. CONFIRMAR COMPRENSIÓN DEL MENSAJE:

De la misma manera que en el ítem an­terior dijimos que era importante to­marnos el tiempo para comunicarnos de manera eficaz, también es necesa­rio incluir un momento para asegurar­nos de que se comprendió el mensaje que transmitimos. A la mayoría nos cuesta admitir que algo no se enten­dió, por lo que es necesario chequear si manejamos la misma información. Además, debemos confirmar que la otra persona accede a realizar nuestro pedido en la forma y los plazos solici­tados, ya que eso generará un compro­miso de su parte. Este punto es funda­mental, sobre todo para los pedidos y las comunicaciones que realizamos por correo electrónico.

  1. SER AGRADECIDO:

El agradecimiento es un hábito que paga bien en todos los ámbitos de nuestra vida. Desde ser agradecidos con Dios por la vida que tenemos y por cada nuevo día hasta ser agradecidos con cada una de las personas que cola­boran en nuestro crecimiento empre­sarial y laboral. Es ideal poder expre­sarlo en palabras, agradecer los buenos gestos, el trabajo realizado, reconocer los logros, pero si se nos hace difícil hacerlo de esta manera, un correo, una tarjeta escrita a mano o una atención también son válidos.

  1. APRENDER A ESCUCHAR:

Con tanto ruido en nuestras mentes, es muy tentador desenchufarnos aún cuando otra persona nos esté hablan­do. Intentemos ser conscientes de eso la próxima vez que tengamos una conversación, ya que podríamos estar perdiendo información relevante. Tan importante como saber hablar es saber callar para abrir un espacio de escucha hacia los demás, incluso cuando no es­temos de acuerdo con lo que piensan. Mientras más sabemos, más difícil se nos hace dejar de respondernos nues­tras propias preguntas y de decirle a otros lo que deben hacer. Callemos esa voz interior del “todo lo sé” y veamos qué buenas ideas pueden surgir de otros para resolver un problema. Aho­ra sí, ¿nos comunicamos?

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