Autoridades niegan intervención militar

Para apaciguar rumores, descartan toda ayuda del ejercito

Bloomberg

Después de días de una paralizante huelga de camioneros, la atmósfera en Brasil es tan febril que el presidente se sintió obligado a declarar que no había posibilidad de un golpe militar inminente en la nación más grande de América Latina.

Y no fue solo el presidente Michel Temer. Su negación fue compartida por el presidente de la Cámara Baja, Rodrigo Maia, así como por el oficial del ejército de mayor rango en el palacio presidencial, el general Sergio Etchegoyen.

“Es una idea del siglo pasado, es una pregunta que personalmente creo que no tiene sentido”, dijo Etchegoyen, ministro del gabinete para la seguridad institucional. “Pero todavía hay algunas personas que piensan que esta alternativa es posible”. Entre los piquetes de camioneros en huelga, hay un grupo pequeño pero muy resonante que exige intervención militar. Brasil fue gobernado por las Fuerzas Armadas hasta 1985 y, a diferencia de sus vecinos latinoamericanos, las violaciones de los derechos humanos en esa época quedaron impunes. Lo que comenzó como un movimiento marginal durante las protestas para destituir a la presidenta Dilma Rousseff ahora está cobrando fuerza, alimentado por una crisis política y económica. Los partidarios de los militares se sienten cada vez más alentados a medida que un presidente débil e impopular se vuelve cada vez más dependiente de las Fuerzas Armadas para enfrentar los problemas del país. Mientras tanto, el ex capitán del Ejército Jair Bolsonaro, que niega que el régimen militar brasileño de 1964-1985 fuera una dictadura, ha obtenido apoyo para su candidatura presidencial.

Mientras que la confianza en muchas instituciones de Brasil se ha marchitado en medio de la larga investigación de corrupción conocida como operación “Lava Jato”, las Fuerzas Armadas conservan un nivel de confianza entre los brasileños superado únicamente por la Iglesia Católica, según una encuesta Latinobarómetro de 2017. “Todos los problemas que el gobierno no puede resolver se los traspasa al Ejército”.

POLÍTICA MILITAR
Los oficiales militares están desempeñando un papel político cada vez más prominente. En vísperas de la decisión de la Corte Suprema que allanó el camino para el encarcelamiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, instó a los jueces a rechazar la impunidad.

El presidente designó al general Silva e Luna como su ministro de Defensa, la primera vez en décadas que un miembro del Ejército ha ocupado el cargo. “Brasil está buscando a alguien con valores, con ciertos atributos y consideran que las Fuerzas Armadas tienen estos atributos”, dijo. “Así que Bolsonaro y otros 70 candidatos militares más o menos pueden contribuir a Brasil”.

Días después del inicio de la huelga de camioneros de este mes, Temer una vez más firmó un decreto que otorga poderes al Ejercito para despejar las carreteras bloqueadas. Pero se encontraron con poca resistencia por parte de los manifestantes, muchos de los cuales habían adornado sus camiones con pancartas proclamando su deseo de ver una intervención militar. En una entrevista, el presidente de la Cámara Baja, Maia, criticó el creciente papel de los militares, incluso en el departamento de Defensa. “Los militares siempre deben ser el último recurso porque después de eso, no hay otra herramienta para garantizar la ley y el orden”, dijo Maia.


También podría gustarte