Nueva ley ordenará el sistema de pensiones

El ente pautará los límites de inversión

Por Dallas Hug de Belmont

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De lograrse la pro­mulgación de la ley de pensiones que actualmente se en­cuentra bajo el escrutinio de la Cámara de Senadores, se crearía la Superintendencia de Jubilaciones y Pensiones, una entidad necesaria para que el sistema de pensiones del país sea adecuadamente regulado y financieramente sostenible a futuro, asegu­rando los recursos jubilato­rios de los paraguayos.

Las diversas cajas jubila­torias del país manejan aproximadamente unos US$ 3.000 millones, pero esta cifra podría ser mayor, ya que el cálculo no es preciso debido a que no todas las cajas hacen de conocimiento público el monto que manejan. Asimismo, otro factor que dificulta la medición es la falta de un formato uniforme de contabilidad entre las diversas cajas, pues cada institución catego­riza sus inversiones de manera distinta.

Bajo el marco regulatorio de la Superintendencia de Jubilaciones se establece­ría un criterio uniforme de valoración y normas de contabilidad, así como los modelos a los que las cajas deberán sujetar sus balan­ces y estados contables, financieros y actuariales que permitirían un mejor rendimiento de cuentas.

El objetivo de un sistema de pensiones eficaz es ge­nerar, a lo largo del tiem­po, una cantidad impor­tante de ahorros en base a los aportes de los trabaja­dores, que son dirigidos a la cobertura de las pensio­nes de aquellos ciudada­nos que han alcanzado la jubilación. Para alcanzar esta meta, es necesaria la implementación de reglas que garanticen políticas de inversión inteligente y eviten un déficit finan­ciero en las cajas, que cuando ocurren, obligan al Estado a intervenir con fondos de los contribu­yentes, desviando recur­sos que deberían ser uti­lizados en otros sectores como salud, educación o infraestructura.

La importancia de la crea­ción de la Superintenden­cia radica en que bajo su su­pervisión se evitarán que las cajas vuelvan a incurrir en un manejo arriesgado de los fondos, que en años anteriores tuvieron que ser rescatadas con el dinero de los contribuyentes para­guayos, como ocurrió con la caja bancaria, que casi quebró a consecuencia de malas inversiones.

Apoyar la ley de pen­siones implica mirar el panorama financiero de una manera más amplia y aceptar que el sistema jubilatorio del país no es sostenible a largo plazo sin la presencia de un organismo regulador que garantice diversificación y seguridad de los fon­dos.

Cuando se trata de los ahorros a la vista de los ciudadanos en las diversas entidades bancarias del país se exige la supervisión del Banco Central del Paraguay sobre las mismas para asegu­rar su manejo ade­cuado.

Siguiendo esta línea, es innegable que el siguiente paso lógico sería exigir el mismo nivel de supervisión sobre los ahorros ju­bilatorios, que son unos de los ahorros a largo plazo más importan­tes de los trabajado­res paraguayos.

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