La OEA no le hace cosquillas a Maduro

Por  Fausto Pretelin
Consultor y Editor El Economista

 

Los múltiples fracasos de la agrupación reflejan que el organismo vive en el siglo XX.

La Organización de Estados America­nos (OEA) ya no vive en la Guerra Fría, momento en el que Estados Unidos la utilizaba para justificar intervenciones militares. Ahora se encuentra descolocada. Una prueba que demuestra lo anterior es la existencia del Grupo de Lima, una especie de OEA Plus en donde no están Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas, entre otros.

Sí están Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Hon­duras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Guayana y Santa Lucía. Se puede ver que la vieja OEA está dividida y colapsada. Así nació el Grupo de Lima: por la impotencia de no poder aprobar resoluciones por las dos terceras partes de los países de la OEA. Los pasados lunes y martes se llevó a cabo la Asamblea 48 en Washington. El primer error lo cometió el secretario de Estados estadounidense, Mike Pompeo. Durante el fin de semana reveló que los 24 votos necesarios para suspender a Venezuela de la OEA los tenía amarrados. Se tuvo que conformar con la aprobación (por mayoría —18 votos— pero sin lograr los 24) de una resolución que abre las puertas para que, en un futuro, la OEA pueda suspender a Venezuela. Lo importante para Pompeo, quizá, no era lograr los 24 votos, sino aprobar una resolución simple vinculada a los artículos 20 y 21 de la Carta Inter­americana de la OEA, que establecen que se puede intervenir en un Estado cuando se haya producido la ruptura del orden democrático.

El Grupo de Lima tiene que subsistir porque ni la OEA de Luis Almagro ni la visión de los radicales venezolanos (representados por el senador republicano Marco Rubio), asentados en Florida, tienen la medicina política para encontrar el alivio de la crisis venezolana.

En el corto plazo, el Grupo de Lima se enfrenta a varios riesgos. Uno de ellos es el cambio de presidente en México. Si López Obrador ganara, México perdería interés por intentar salvar a los venezolanos de la dictadura.

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