MONOPOLIO OBSOLETO Y TÓXICO PARA EL ESTADO

¿Cómo pierde plata un monopolio? La confesión del presidente de la empresa estatal de servicios sanitarios desnuda una condición congénita de los entes públicos dedicados a prestar servicios o fabricar cosas en el Paraguay. ESSAP está entre los primeros, con un agravante: a su cargo esta distribuir agua potable y canalizar aguas negras. Ambas prestaciones son de una deficiencia difícil de dimensionar.

“La baja cobertura (cloacal) es un problema crítico en Asunción y su área metropolitana –asume la empresa en una comunicación pública-. Sólo un 33% de la población está conectada a este servicio. Cada día, 2,9 millones de metros cúbicos de aguas residuales sin tratar son vertidas al río Paraguay y sólo 11% de los desagües cloacales tienen un tratamiento antes de llegar al río”. Esto se supo durante toda la gestión Cartes y ni bien asumió el nuevo Gobierno, el titular del ente admitió un rojo de US$ 12 millones anuales y anunció un reajuste de tarifas.

ESSAP pierde millones por conexiones clandestinas, parte de ellas toleradas por puro populismo oportunista y otra parte porque son perpetradas por magnates que roban agua al Estado con protección de padrinos políticos siempre enganchados al poder. La otra gran pérdida la provoca una red obsoleta y oxidada cuya renovación viene siendo anunciada hace 30 años. En el camino, la ampulosamente denominada “sociedad anónima” sufre desangres financieros constantes producto de una superpoblación de funcionarios, del parasitismo sindical y, fundamentalmente, por una robusta incapacidad de gestión que mantiene a Asunción entre las capitales peor servidas en agua potable y cloacas.

Eso sí, hay una sobredosis de diagnósticos, powerpoints expositivas y proyectos grandiosos. En la práctica, siquiera les alcanza parañ reparar caños rotos. Lamentable.

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