¿Nuevos tiempos… o viejos?

Inicia una nueva era en la República, aunque con muchos protagonistas conocidos.

Lauro Ramírez López
Socio Club de Ejecutivos

Ante la próxima Administración en la República, aunque sea del mismo partido que el gobierno saliente, se hace evidente aquello de que esta nucleación es oficialismo y oposición al mismo tiempo. Y tanto que puede protagonizar en periodos seguidos visiones completamente distintas de cómo gobernar.

Ante un cierto desánimo por la vuelta de algunos actores de la vieja política, hay que pensar que esto es lo que la gente eligió. Los equipos de campaña eran conocidos, se sabía quiénes competían y quienes ocuparían las posiciones en caso de una victoria.

Por el lado de los actores políticos, las cartas están echadas. A esta altura, la representación política en el Congreso ya no es ninguna novedad. Sin embargo, la historia continúa y está lejos de ser estática: la ciu­dadanía ya no tolera la corrupción, por más desembozada que sea.

El panorama es auspicioso en lo económico, pero complejo en lo políti­co e institucional. El nuevo Presidente Abdo Benítez deberá apelar a todo su expertise para hacer un buen gobierno, porque la tarea no se presenta fácil.

A las buenas señales en lo económico le sucedieron otras resistidas en otros campos. Sus cualidades previas de aglutinador, de componedor y hasta pacificador, serán capitales durante el transcurso de estos largos 5 años.

Damos un voto de confianza al nuevo Gobierno. Su buen desempeño nos conviene a todos, y es de esperar que el crecimiento y el desarrollo continúen. Y que siga agregando más elementos a las conquistas logradas en este tiempo, dejan­do un país más desarrollado..lñlñ

 

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