Ahorrar: ¿misión imposible?

Por Stephanie Hoeckle
Directora de Oui Oui

 

Tenemos fama de ser peligrosas con una tarjeta de crédito en la mano y más vulnerables a incurrir en gastos por emociones. De hecho, ir al shopping puede convertirse en nuestra mejor terapia… pasamos horas dando vueltas, mirando vidrieras, comparando precios y probándonos todo, aunque casi siempre terminemos comprando algo para nuestros hijos y postergando el gustito que nos queríamos dar.

Las estadísticas dicen que la mujer compra más frecuentemente que los varones, aunque ellos gastan más dinero en sus compras (porque también ganan más). Pero no todo es gasto. Según datos del Banco Mundial, la mujer tiende a invertir gran parte de sus ingresos económicos en la educación, la alimentación y la salud familiar. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) resalta que “las mujeres reinvierten el 90 por ciento de sus ingresos en sus familias y comunidades, mientras los hombres lo hacen solo entre el 30 y el 40 por ciento.

También tenemos fama de ser mejores administradoras del dinero, es decir, sabemos gastar más eficientemente. Sin embargo, la realidad es que cada día cuesta más ahorrar. Los coach en finanzas recomiendan destinar al menos el diez por ciento del salario al ahorro. Pero con tantas ganas de vivir el momento, con tantas ofertas y numerosas facilidades de pago, vamos acumulando deudas, muchas veces, sin fijarnos en que los precios suben.

Por eso, guardar un poco de dinero para una emergencia o un plan futuro parece formar parte del guion del filme Misión imposible. Con un poco de organización, voluntad y disciplina, la película puede tener un final feliz: para eso, comparto contigo algunos tips que me resultaron útiles.

Ahorrar en primer lugar: No esperes a que te quede algo de dinero para guardar, porque casi nunca va a sobrar. Es mejor destinar una cantidad determinada ni bien cobres tu salario, y olvidarte de que existe ese monto, que sea in-to-ca-ble.

Aprovechar la tecnología: Para poder ahorrar, el primer paso es saber cuánto gastás, un dato que a veces desconocemos o preferimos no saber. En mi caso, solía guardar las facturas de mis gastos en una cajita y luego las iba registrando en una planilla Excel, pero con todas las apps financieras gratuitas que hoy existen es mucho más fácil llevar un registro diario en el celular. Con estas aplicaciones tenés la posibilidad de ir anotando tus gastos por categorías, recibir alertas para no olvidar determinados pagos, compartir datos y visualizar tu economía en gráficos.

Armar un presupuesto: Solo teniendo un registro de tus gastos, hasta los más pequeños, podés planificar cuánto dinero vas a gastar mensualmente , considerando tus gastos fijos (agua, luz, teléfono, servicio de internet, etcétera) y los gastos variables. Solo después de ese paso, sabrás con certeza cuánto podrás guardar o ahorrar. Ya sea un presupuesto personal o familiar, es importante ser sincera y anotar todo lo que gastás, para obtener un balance real, sin esconder nada. Mirando esa planilla, podrás analizar si te estás excediendo en algunos ítems y si hay cosas que ya no son necesarias. Hace poco me percaté, por ejemplo, de que estaba pagando por un chip para el ipad de mi hijo cuando en realidad él estaba utilizando el wifi de la casa. Fijate vos también en qué podés reducir gastos.

Hacer un plan y seguirlo: Lo más difícil a la hora de ahorrar es mantener el compromiso, por eso es importante que el plan de ahorro se adapte a tus posibilidades. Y si se trata de crear el hábito, nuevamente los servicios online de algunos bancos nos permiten armar planes de ahorros a plazos desde 100.000 guaraníes, con distintas metas e intereses. Una vez que tomaste la decisión de optar por un plan, será más fácil seguir adelante, pues te harán el descuento de forma automática cada mes.

Cuidar deudas y promociones: Mantené al día tus deudas y pagos de facturas. Si vas al supermercado, llevá una lista de lo necesario, y si te dejás seducir por un cartel que dice “Outlet” o “25% off”, es importante que analices si te conviene, pues no todas las promociones son realmente ventajosas. Quizás el costo de una prenda, por ejemplo, sea más bajo en una tienda, pero si para llegar a ella tuviste que atravesar toda la ciudad, gastar combustible y 30 o 40 minutos de tu tiempo, ¿qué tanto ahorraste?

Así como el cerdito que se coloca en la heladera para recordar a la persona que está haciendo dieta que no debe salirse, también sería práctico llevar en la billetera un mensaje como: “No te olvides de ahorrar”. A ver si nos ayuda.

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