En Paraguay nacer pobre no significa morir pobre

"Es posible cambiar la situación de los nacidos en familias de escasos recursos"

“Paraguay obtuvo una mejoría en cuanto a movilidad económica entre generaciones, lo que significa que es posible cambiar la situación de los nacidos en familias de escasos recursos”, expresó José Molinas ex ministro de la Secretaria Técnica de Planificación (STP).

El aumento de la movilidad educativa observado en muchas economías de ingreso alto y en partes de Asia oriental, América Latina y Oriente Medio genera optimismo e indica que es posible cambiar una situación con medidas de política, señalaba un estudio del Banco Mundial.

Molinas destacó que si bien en Paraguay existe una mejoría, todavía queda mucho camino por recorrer ya que si no existe calidad en la educación y una igualdad de oportunidades, no se puede asegurar una movilidad económica.
Para una movilidad económica se debe generar oportunidades para los niños mediante educación, salud, nutrición y saneamiento de calidad.

Los niños que nacen hoy en cualquier parte del mundo se enfrentan a perspectivas de vida muy diferentes debido a las circunstancias que heredan.

Las economías con una mayor movilidad educativa intergeneracional también tienen más probabilidades de tener, posteriormente, tasas más altas de crecimiento y reducción de la pobreza.

La política fiscal es, entre las políticas públicas, el instrumento más eficaz que permite obtener recursos para invertir en bienes públicos y reducir la desigualdad a través de la redistribución.

La movilidad económica entre generaciones, también conocida como movilidad intergeneracional (MI) en las publicaciones de economía, es un elemento clave del progreso humano.

En la mayoría de los países, los padres desean que sus hijos accedan a un ingreso más alto y tengan una vida mejor que la de ellos. La mayor parte de las personas quisiera tener la oportunidad de ascender a una posición económica mejor que aquella en la que le tocó nacer.

Para que el crecimiento sea sostenible e inclusivo, las políticas públicas deben ayudar a dar margen a ese tipo de aspiraciones, pero los datos empíricos demuestran que en una gran parte del mundo la movilidad es un desafío.

Esta preocupación es especialmente importante para los países en desarrollo: en la mayoría de ellos, subir desde la base hasta la parte alta de la escala económica resulta más difícil que en los países más ricos.

Una movilidad mayor entre generaciones se interpreta de dos maneras distintas pero relacionadas.
La MI absoluta ascendente es la medida en que los niveles de vida de una generación son más elevados que los de sus padres.

Este tipo de movilidad refleja una aspiración universal de los padres que desean una vida mejor para sus hijos.

La MI relativa es la medida en que la posición en la escala económica de una persona es independiente de la posición de sus padres. Una mayor movilidad relativa entre generaciones se asocia con una menor desigualdad de oportunidades, que es la medida en que los logros en las vidas de las personas se ven afectados por las circunstancias que los rodean al nacer, como la educación y el ingreso de los padres, el grupo étnico, el género o el lugar de nacimiento.

Ambos tipos de movilidad son importantes para el progreso económico y para sostener un contrato social que responda a las aspiraciones de la sociedad.

Sin la movilidad absoluta, los niveles de vida no pueden mejorar y la cohesión social pasa a estar en peligro, ya que los distintos grupos de la sociedad compiten por partes de un todo económico que se mantiene fijo o se reduce.

A su vez, la falta de movilidad relativa no sólo es profundamente injusta y perpetúa la desigualdad a lo largo de las generaciones, sino que también es perjudicial para el crecimiento de las economías debido al potencial humano que se desaprovecha y a la asignación inadecuada de los recursos.

Para interrumpir el ciclo de alta desigualdad y baja movilidad, un Gobierno debería dar prioridad a políticas que amplíen las oportunidades para los grupos menos favorecidos, en las diversas etapas de la vida, de la forma que resulte adecuada para el contexto del país en cuestión.

En la mayoría de las economías en desarrollo, donde la movilidad relativa en la educación suele ser baja, las inversiones y las políticas dirigidas a las etapas iniciales de la vida de una persona son necesarias para promover la MI, tanto educativa como del ingreso.


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