Gestión municipal sin presente ni futuro

O los municipios encaran en serio una profunda reforma estructural, o las ciudades en el Paraguay nunca tendrán futuro.

Ocho municipios del área metropolitana, sin contar Asunción, pierden diariamente más de 150 millones de guaraníes en ventas, tanto en comer­cio como en servicios. El estudio de la Univer­sidad Católica, citado en nuestra edición de ayer, achaca estas pérdidas –una estimación más que moderada- a la falta de gestión municipal. El enfoque es interesante y revela el fracaso absoluto en que se debaten, sin excepción, las adminis­traciones municipales. Siempre hemos sostenido en este espacio editorial que existe una frontera territorial bien definida entre la gestión pública y la iniciativa privada en los municipios paragua­yos. Y es el límite de la propiedad.

Hacia aden­tro, se pueden encontrar escenas dignas de Dubai o Miami, con estructuras edilicias y desarrollos inmobiliarios futuristas. Hacia afuera, hacia la acera y la calzada, nos internamos en la peor escena de subdesarrollo imaginable, responsabili­dad no sólo de la gestión comunal sino también del atraso endémico y la obsolescencia en que se debaten las empresas de servicio público, en especial las encargadas de la energía eléctrica y las obras sanitarias. El conurbano asunceno carece por completo de planes orgánicos destinados a actualizar la infraestructura vial, encauzar el tránsito, solucionar el creciente problema del parking y, vergüenza total, revertir la bajísima cobertura de drenaje cloacal y pluvial. A los municipios les alcanza sólo para pagar sueldos, tirar unas lechadas de asfalto aquí y allá y, en ciertos casos, apenas para dar una mano de cal al cordón de la vereda. Las pocas obras que hacen la diferencia –viaductos, túneles, costaneras- las ha tenido que empren­der el Estado. O los municipios encaran en serio una profunda reforma estructural, o las ciudades en el Paraguay nunca tendrán futuro.

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