Los chicos y el cyber bullying

Por Rosana Morduchowicz
Doctora en Comunicaciones de la Universidad de Paris

 

Una de las preocupaciones más frecuentes en las familias es el cyber bullying. Ya sea porque el niño o adolescente es acosador o acosado, los padres -y también los docentes- se preocupan por un tema que se ha convertido en problema en los últimos años, a través del teléfono celular, la tableta o la computadora.

Los niños y adolescentes no siempre son conscientes de su participación en un acto de bullying. A veces por desconocimiento de las consecuencias que genera, otras porque piensan que se trata solo de una diversión. Sin embargo, a diferencia de la burla escolar del siglo XX cuando Internet aun no existía, el cyber bullying de hoy, genera efectos más graves sobre los que conviene dialogar con los jóvenes. La audiencia que ofrece Internet es ilimitada y la burla por Internet puede llegar a un público mucho mayor que los 30 alumnos del grado o el curso. Solo por eso, es importante entender este fenómeno y dialogar sobre él con los más jóvenes.

El cyber bullying puede provocar un efecto traumático si las víctimas son niños y adolescentes, porque son más sensibles y vulnerables a este tipo de situaciones. Por efecto de estas intimidaciones, los niños pueden sentir depresión, deseos de aislamiento, desgano, inseguridad y una profunda sensación de infelicidad. Quienes acosan, se valen de las tecnologías para amenazar, intimidar, difamar, calumniar y finalmente excluir a las personas acosadas. ¿Qué se puede hacer? La principal recomendación para los adultos siempre es el diálogo. Conversar con los niños y adolescentes acerca del uso que hacen de Internet, conocer las páginas web que visitan, saber con quiénes se comunican on line y estar al tanto de qué información suben a su perfil en las redes sociales, es siempre la mejor manera de acompañar a los más jóvenes ante cualquier situación difícil o de riesgo que se les pueda presentar cuando navegan por Internet. Los consejos más específicos en relación al cyber bullying, que los adultos -padres y docentes- pueden compartir con los jóvenes, son:

• Hablar con los niños y adolescentes acerca de lo que significa el acoso por Internet y animarlos a consultar a los adultos de la casa si alguien alguna vez los molesta en la web. También explicarles que sumarse a una intimidación como espectadores que festejan el acto (aunque ellos no la hayan generado) también puede causar un impacto y sentimientos muy negativos en la víctima.

  • Los adultos pueden recurrir a la misma tecnología para bloquear a los usuarios que ejercen el cyber bullying contra los niños o adolescentes. Si se detecta que alguien está intimidando o difamando a otro, es conveniente dirigirse al administrador del sitio para que actúe en consecuencia.
  •  Bloquear contactos no conocidos por el niño o el adolescente en las redes sociales, de manera que solo sus amigos o conocidos puedan comunicarse con ellos.
  •  Configurar el perfil de la red social que utilice el adolescente para que sólo sus amigos puedan ver su información o hacer comentarios sobre los contenidos que sube. En ningún caso el perfil de los jóvenes debe ser abierto o público.
  •  Incorporar en la enseñanza escolar y en el diálogo familiar el tema del respeto, de la integración con “los otros” y del valor de las diferencias. Este es una dimensión fundamental en la que la escuela tiene un rol esencial que cumplir.
  • ¿Qué hacer si el/la niña o adolescente cuenta que está siendo acosado?

 

  • En primer lugar, tranquilizarlo/a, ya que ha hecho lo correcto en compartir con un adulto lo que le está pasando.
  •  No minimizar lo que ha ocurrido ni lo que él / ella siente. • Demostrarle que es querido/a y valorado/a, ya que en los casos de cyber bullying lo primero que se afecta es la autoestima. • Explicarle que no debe responder a las intimidaciones que está recibiendo.
  •  Ayudarla/o a establecer normas de privacidad en su perfil en la red social. ¿Qué hacer si el chico es acosador?
  •  Hablar con él/ella para explicarle por qué esta conducta es negativa y cuáles son los motivos por los que debe abandonarla.
  •  Preguntarle por qué está realizando esta práctica. El acoso puede ser indicador de otros problemas que viva el/la adolescente. • Si el/la adolescente no es consciente de su acoso, explicarle que la intimidación no es sólo física, sino que también puede ser verbal. Contarle que el uso de tecnologías para burlarse, avergonzar y difundir rumores falsos son también comportamientos intimidatorios.
  •  Buscar contención y asesoramiento psicológico para el/la adolescente acosador/a. Ponerles límites también es una forma de brindarles contención.
  • (*) Doctora en Comunicación de la Universidad de Paris. Consultora de UNESCO. Autora del libro “Los chicos y las pantallas”

También podría gustarte