Menos diagnósticos y más acción

Anualmente el Paraguay exporta un equivalente a 40 kilos de carne bovina, 900 kilos de soja, 60 kilos de trigo y 300 kilos de maíz per cápita.

De diagnósticos estamos hasta el tope. No hay razones para dudar de las estadísticas difundidas por el semanario inglés The Economist respecto a la vulnerabilidad de la población paraguaya en cuanto a acceso a una nutrición saludable y suficiente. Hasta es posi­ble que se haya quedado corto en sus cálculos. El estudio se suma a muchos otros, internos y externos, que nos colocan como sociedad en un nivel deficiente en cuanto a seguridad alimentaria. Pero más allá de esta observación más que obvia, sigue faltando algo importante: qué estamos haciendo para revertir el proceso. La respuesta también es obvia: nada. Repetimos: nada. El propio Estado nos da instrumentos para medir la gigantesca brecha existente entre producción, exportación e importación de comida.

Anualmente, el Paraguay exporta 40 kilos de carne bovina, 900 kilos de soja, 60 kilos de trigo y 300 kilos de maíz per cápita. Los estadígrafos gustan decir que esa cantidad alcanza para alimentar a unas 40 millones de personas, gramos más o menos. Somos muy buenos en eso. En donde fallamos es en producir los géneros frescos que van a la mesa diaria, tales como papa, cebolla, zanahoria, lechuga, locote, zapallo, etc. ¿Alguna idea de cuánto importamos de estos rubros? Aquí van unas cifras, emitidas por el SENAVE: De enero a setiembre compramos afuera (Brasil y Argenti­na) 14.650.000 kilos de cítricos (naranja, pome­lo, etc), 22.000.000 de kilos de frutas frescas y 82.000.000 de kilos de hortalizas. Tenemos tierra, agua y sol en abundancia, pero im­portamos por año más de 160.000 toneladas de comida vegetal. Hasta ahora, ningún gobierno ha logrado encaminar un plan que nos con­vierta de importadores a exportadores, que esta­ría bueno. Nada de nada. Una vergüenza más.

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