Quién vencerá en Brasil

El enigma de Bolsonaro

Por Victor Raúl Benítez
Presidente del Club de Ideas

 

Para auscultar sobre los resultados probables en la segunda vuelta en el Brasil, vamos a utilizar el modelo de arquetipos de Carl Jung. Existe un modelo universal de arquetipos que explica que, independientemente de la cultura y el contexto, los seres humanos somos propensos a tener el mismo tipo de debilidades, miedos y aspiraciones.

Bolsonaro ganó en el primer turno porque él encarna en rostro de una tendencia. Que tiene que ver con instintos básicos: seguridad, sexo, familia, poder, entre otros. El militar retirado apeló a ideas que pegan: simples, concretas, de sentimiento, creíbles, sorpresa y basadas en un buen relato (la narrativa). Simples: Dios, patria y familia. Concretas: liberar la economía, alejarse de la izquierda. Sentimiento: vamos a dar una lección al mundo entero,. Creíble: nuestra hoja de vida está limpia. Sorpresa: candidato no político. Narrativa: ya vimos que hace la izquierda cuando toma el poder. Historia: vamos a incluirle a Dios en el gobierno.

Su discurso triunfó entre los cinco arquetipos que dominan el mercado electoral del Brasil.

Humanismo progresista: una de sus principales causas es la antiglobalización, pertenecen a la clase media urbana, jóvenes, adultos de edad media, artistas, profesores, estudiantes universitarios, periodistas y trabajadores de la economía del conocimiento. No son numerosos, pero representan a un grupo de gente que tiene mucha influencia en la sociedad. Son formadores de opinión. Votan en partidos, grupos políticos o propuestas progresistas. Están preocupados por el cambio climático, el avance tecnológico deshumanizante y la globalización de los mercados. Se inspiran en países escandinavos o en la felicidad de Bután. Líderes que tienen este rostro son: Marina Silva y Claudio Haddad en Brasil.

Anti-imperialismo: propugnan la universalización de servicios básicos de calidad, como la educación, la salud y la vivienda. Sus causas apuntan a disminuir la desigualdad. Son decididamente anticapitalistas y apoyan modelos de cooperación sur-sur. Son creyentes y devotos de las empresas estatales y se excitan ante la posibilidad de nacionalizar los medios de producción.  Se inspiran en países como Cuba y Venezuela.

Anti-liberalismo moderado: pretenden reformar el capitalismo, son nacionalistas. Querrían que el Paraguay se afirme como una potencia en energía limpia y producción de alimentos en el nuevo mundo globalizado. Exigen respeto a la soberanía y mayor poder de negociación de su producción binacional de hidro-energía. Aceptan una intervención del Estado para corregir imperfecciones del mercado. Sus causas defienden la capitalización, con protección de mercado, de grupos empresariales nacionales: Brasil Food, etc.

Conservadurismo tradicional: el gran triunfador. Tienen añoranzas del orden de períodos autoritarios, que construía infraestructura física, sin importar mucho los derechos humanos.  Niveles socio económicos mediobajo y bajo, todavía creen en el caudillismo de los conservadores, y los votan. Muchos son conservadores en cuanto a matrimonio igualitario y aborto. Parte de sus electores se ven representados por los fieles de las iglesias evangélicas e hijos de militares. Gestión eficientista: ante el colapso de la economía tradicional, claman por eficiencia y eficacia en la producción y en la calidad de productos y servicios, tanto en el sector público como en el privado. Ante el fracaso de las empresas estatales, la corrupción generalizada de los gobiernos y la alta ineficiencia gerencial, prometen mejorar sustancialmente la calidad en la gestión de gobiernos y empresas. Exponentes serían: Collor de Mello y Joao Doria ex  intendente de Sao Paulo que pugnó por el gobierno del Estado de SP y ahora dice que va a apoyar a Bolsonaro.

No hay pureza química en ningún partido, grupo o movimiento político, con relación a estas aspiraciones. Del mismo modo, ningún elector está inmune de ser influenciado total o parcialmente, por todas y cada una de estas tendencias. Cualquier elector puede tener un mix de estos modelos. En los partidos, grupos y movimientos, conviven ciudadanos que pueden estar encasillados en más de uno de los arquetipos citados. Definitivamente, se agotó la confianza en el sistema político, y existen tres fenómenos adicionales, que son cruciales, que también deben ser considerados para pronosticar quién puede vencer en estas elecciones. El primer elemento es el agotamiento ético que atraviesa todo el escenario. Los políticos han cruzado el umbral de frustración que la ciudadanía estaba dispuesta a soportar. Esto da margen a candidatos ¨outsiders¨, que vienen desde fuera de la política. El segundo elemento es la indignación con las promesas demagógicas, de cumplimiento imposible. El pensamiento mágico ha llegado también a su umbral de frustración. Ya nadie come vidrio. Hay espacio para las posibilidades de aquellos candidatos que hagan propuestas realistas. Menos marketing y más programas verdaderos. El tercer elemento es el lava jato que terminó fundiendo al PT. Ya pueden pronosticar, quién puede ganar las elecciones en el 2018 en el Brasil.

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