Senador cubas: usted se quedó corto

El senador Paraguayo Cubas apenas raspó la tapa de una enorme olla podrida, la de las planillas salariales de la función pública desbordantes de abusos.

Improperios aparte, el senador Paraguayo Cubas puso el dedo en la llaga durante la sesión de la semana pasada durante la cual se trató el pedido de aumento salarial de los funcionarios públicos.

Y eso que Cubas apenas raspó la tapa de una gi­gantesca y fétida marmita. La costumbre de muchos capitostes de la política de hacerle pagar al Estado sus urgencias orgánicas es un clásico que define claramente al homínido incapaz de autofinan­ciarse su vida sexual.

Es por eso que tantas oficinas públicas des­bordan de espléndidas modelos vestidas como para un desfile, a mu­chas de las cuales sería difícil encontrarles una función útil aparte de atender a su “mecenas”. Ningún rincón del Estado se salva de esta peste.

Pero no se crea que todo se limita al “modo lupanar” con el que funcionan tantas re­particiones públicas. Está también la función “empleo familiar”. En la Municipalidad de Asunción hubo una familia de seis miembros encargada –hereditaria­mente- de una máquina impresora de papelería… sólo que la máquina nunca funcionó.

Otra variante es la “se­mántica presupuestaria”, que consiste en darles a los ítems salariales diver­sos nombres como anue­nio, bonificación, com­pensación, complemento, etc. mediante los cuales se trasiega dinero público a bolsillos particulares.

Y ni hablar de sitios como el Banco Central en donde hay pagos por escolaridad de hijos menores, gasto médico por hijos especiales, trabajo insalubre (como si fuera Cateura) y por supuesto, la omnipresente “bonificación por respon­sabilidad en el cargo”.

Es decir que el Estado, además de pagarles el sueldo, debe ayudar a sus funcionarios con la comi­da, con la educación de la familia, con los gastos médicos y, encima, pagar­les por ser responsables.

Senador Cubas: usted se quedó corto. Tiene tema para rato.

También podría gustarte