Una noche especial con el atuendo perfecto

Magali Fleitas

@magalifleitas

 

La noche de la fiesta de colación quizá sea una de las más esperadas y especiales para los jóvenes estudiantes, pues significa el fin de una etapa y una perfecta excusa para vestirse de gala y ser el centro de atención de una maravillosa velada.

Tantas son las tendencias que día a día se renuevan, cada temporada tiene lo suyo y eso repercute también en la vesti­menta que lucen los denomi­nados “colados”.

Hugo “Negro” Vázquez, dise­ñador y propietario de Cabu­ré, manifestó que en este año siguen en vigencia los toques en 3D, todo lo que sean flores, hojas y detalles. 

“Cambió mucho el protocolo del vestido de colación, hace unos años atrás era algo mu­cho más sencillo y fresco. Hoy las coladas son más parecidas a las novias, hay mucho bor­dado, brillo y silueta. Lo que más importa es la espalda”, resaltó.

Destacó que un aspecto sorprendente fue el pedi­do de ñanduti entre varias chicas y dijo que el tejido nacional se está revalori­zando. “Es mano de obra especialmente para los artesanos, a la par trans­formamos el vestido con piedras y brillo para darle un toque de fiesta”, agregó.

El factor común que el diseña­dor pudo notar en los pedidos de las egresadas es el detalle de la espalda abierta. “Que el lado sexy no esté en el escote ni las piernas, sino que siem­pre esté en la espalda”, afirmó Vázquez.

En su tienda realizan vestidos a medida con tejidos exclusivos y mucho tul, con estilos más románticos. “Hay mucha variedad, pero siempre con tendencia recargada, lo barro­co está muy de moda otra vez”, describió.

Sobre el costo precisó que la base para un buen atuendo es de G. 2 millones, que inclu­ye telas y va incrementando según el tipo de tejido que elige y a los detalles, y puede ir hasta G. 5 millones aproxima­damente.

 

TRAJES

Por otro lado, Roberto Espí­nola, propietario de Grandes Sastrerías Robert expuso que realmente no existen muchas opciones en cuanto a la tenida. 

“Preferentemente lo que siempre se llevan son los esmóquines con varian­tes en combinaciones de negro en solapa y en bolsi­llos, haciendo juego con el moño, el chaleco o con la faja. Luego está el clásico negro que lleva un raso en la solapa con accesorios de moño, chaleco o faja también”, aseguró Espí­nola.

Entre las ofertas, poseen una línea de alquiler que es la que cuenta con más opciones y por la cual se opta más, por el bajo presupuesto y porque este tipo de vestimenta se usa solo una vez.

El costo de sus alquileres ronda los G. 380 mil y en caso de adquirir el traje completo se estima la suma de G. 800 mil.

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