Chau 2018… bienvenido 2019

“Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrarnos porque los espinos tienen rosas” (Abraham Lincoln, presidente norteamericano)

Cuesta ser optimista después de un año en el que menudearon los hechos negativos. Pero contra lo que pueda suponerse, el espíritu hu­mano se inclina siempre hacia la esperanza aun en las situaciones más dramáticas o tenebrosas.

Abraham Lincoln dejó dicho que “nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrar­nos porque los espinos tienen rosas”. Cuestión de elegir, ¿verdad? En periodismo, no hay optimismo ni pesimismo. Sólo hechos, personajes y circunstancias.

Podríamos, en esta despedida del año, recor­dar el caso de la “bella agricultora” beneficiada con un plan de asistencia rural que vacacionaba en Europa; o que mientras un docente investigador de la UNA con licenciatura en ciencias biológicas gana Gs. 5.100.000, un “parla­suriano” semianalfabeto y balbuciente recibe del Estado –es decir, todos nosotros- 34 millones de guaraníes por hacer nada; que en sólo 162 funciona­rios del Senado, la mayoría innecesarios, Hacienda derrocha Gs. 33.000 millo­nes al año; o que mientras Argentina, Uruguay y has­ta Bolivia le venden carne bovina a China continen­tal, nosotros tenemos que conformarnos con la exigua cuotita que nos concede Taiwán. ¿Hechos negativos? Depende.

A riesgo de exagerar con los dichos de famosos, Churchill afirmaba que “un pesimista ve dificulta­des en cada oportunidad, en tanto que un opti­mista ve oportunidades en cada dificultad”.

Se verá que ambos paradigmas proceden de personajes con li­derazgo tan fuerte que terminaron cambiando el curso de la historia.

Tal vez haya que decir que, echando un vistazo al Paraguay de hoy, ese sea nuestro principal déficit: tenemos muchos políticos pero ningún líder. Se está yendo un año lleno de oportunidades perdidas y eso no nos anima a pensar que el que viene sea mejor.

De cualquiera manera, ¡bienvenidos todos a 2019! Tal vez algo cambie.

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