El hombre por quien Zuccolillo entregó su libertad

Edwin Brítez y sus 47 años en ABC color

Existen variados artículos que hablan de cómo ser un buen periodista o cuál es la clave para sobrevivir en la carrera, pero solo viviendo día tras día y atravesando distintos obstáculos como lo hizo Edwin Brítez,  es posible saberlo.
Es un periodista que luego de 47 años de trabajar para el diario ABC Color, comentó a 5días como fue dedicar la vida a presentar palabras objetivas e intentar mostrar la verdad.
Inició la entrevista mencionando que con tan solo 19 años de edad ya se encontraba realizando una pasantía en el mencionado medio y ahí arrancó su carrera. “A partir de ahí,  ABC Color pasó a ser mi verdadera escuela de periodismo y aprendí tanto la profesión como la conducta del periodista de colegas, de adentro pero también de afuera. Pero el verdadero maestro de varias generaciones de periodistas reconocido inclusive por colegas más antiguos que yo, fue Aldo Zuccolillo”, comentó.
-¿Cuáles fueron las mejores experiencias que le dejó la profesión?
Hoy puedo decir, después de 47 años de ejercicio de la profesión, que la única experiencia valedera en el periodismo es |a ejercer la libertad, esquivando los obstáculos y rechazando las tentaciones. Crea ciertas dificultades actuar con libertad, pero la única forma de persistir en la búsqueda de la independencia para aspirar a un periodismo responsable es no desviarse de la carretera de la libertad, la cual nos premia luego con la satisfacción de poder decir lo justo y razonable sin necesidad de cuidarse ni mirar a los costados.
-¿Una anécdota particular que tuvo en ABC Color?
Una redacción es una fuente inagotable de anécdotas. Me anoto para otorgar un premio al que logre seleccionar una sola en su vida profesional. En mi caso es más complicado aún ya que de los 47 años de vida dedicada a la profesión, cinco corresponden a la clausura de ABC (1984/1984) lapso en el cual los que estuvimos objetados por la dictadura no pudimos conseguir trabajo en otra parte, por lo que tuvimos que inventar changas. Con Alcibiades González Delvalle y José Luís Simón logramos mantener durante ese tiempo la revista “Nuestro Tiempo”, bajo la dirección de Monseñor Mario M. Medina, y una agencia informativa internacional (Par Press), asociada a Inter Press Service. Todo fue clandestino hasta que nos descubrieron y me llevaron detenido a Investigaciones, además de detener a un muchacho que nos ayudaba a hacer cruzar las revistas (impresas en Foz de Yguazú). Alicia estaba embarazada entonces de nuestro tercer hijo y se encargaba de buscar la revista impresa y de distribuirla aquí y en el exterior por correo y luego por fax.
-¿Cómo fue trabajar para Aldo Zuccolillo?
El director tenía una dedicación y concentración absolutas al diario. Mi experiencia con él fue de aprendizaje hasta que llegamos a la etapa de enfrentamiento a la dictadura. Él fue detenido varias veces pero una de ellas fue por un artículo (no firmado) que me tocó redactar. Fue el anuncio de que el titular MOPOCO iría al despacho del ministro del interior de la dictadura a obligarlos a sacar a su organización de la lista de terroristas.
Solo después de muchos años, el director reveló que en prisión quisieron obligarlo a dar la identidad del periodista que escribió la nota y como se negó a hacerlo, continuó preso y estando preso clausuraron el diario por cinco años. Por supuesto nunca me reprochó nada. En los últimos años, dejé la secretaría de redacción para trabajar con él en temas políticos exclusivamente. De mis reuniones con él surgían los temas. Adicto al trabajo, era una verdadera catarata de ideas, sagaz y astuto, propio de las personas inteligentes.

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