En la confianza está el desarrollo

Por Rodrigo Arturi
Director Ejecutivo – Initiative

 

Las empresas en la actualidad enfrentan el desafío de crecer en tiempo de cambios radicales, para ello, los ejecutivos deben asegurar el futuro de sus compañías basándose en nuevos principios sobre el mundo de los negocios, el cual, se basa en la innovación y diferenciación de la oferta que cada empresa tienes, tomando como referencias las ventajas competitivas que cada vez son menos perdurables, por lo tanto más frágiles.

Las bases de la confianza para el desarrollo en los cuales las empresas deben potenciar son la reputación de sus marcas, las personas que conforman el equipo de trabajo, la tecnología que aplican a su negocio, la innovación y creatividad. La pregunta es ¿cómo hacer esto en medio de la exigencia del mercado y de las presiones propias de los negocios actuales? Si pensamos en cómo lo han hecho empresas globales, el tema es simple; en algún momento ellos tuvieron el mismo tamaña que tiene su empresa en este minuto, por lo tanto la pregunta es ¿qué hicieron para dar ese paso?

En primer lugar, desarrollar la confianza. La palabra en una empresa que va a desarrollarse se traduce en hacer un plan de negocios y cumplirlo a cabalidad, el respeto por los acuerdos es fundamental para que cualquier organización pueda desarrollarse.

En esa dirección, el plan de negocios debe ser pensado por los ejecutivos, estos deben tener en mente cómo hacer que la empresa sea sustentable y de qué manera los activos con los cuales cuenta deben desarrollarse para ser competentes a las necesidades que exige el negocio.

Analizar la gestión empresarial como un todo, con una perspectiva no sólo en lo económico sino en lo social, focalizando los esfuerzos en que el propósito de la empresa sea comprendido cabalmente y que todo el equipo se enfoque en los objetivos definidos por la administración. Se estima que para el año 2020, más del 55% de la fuerza laboral de una empresa esté compuesta por millenials, lo cual le exigirá a los gerentes y directores de organizaciones la adopción de estrategias de enfoques y comprensión del negocio.

Este plan de negocios, estipula que personas más contenidas en la empresa, los hace más predecibles y pueden desarrollar el know how en el tiempo, lo que significa finanzas más sanas. Las empresas que logran implementar buenas prácticas de gestión del talento ven como sus resultados económicos aumentan. Muchas empresas comprenden que esto es importante, sin embargo, cada día veo que es muy difícil de lograrlo, la cultura de los fundadores y/o propietarios de las empresas en la mayoría de los casos es más fuerte que el discurso y pequeñas acciones de los nuevos cambios que prometen y esa es una trampa fatal; para salir de ello, hay que hacer cambios radicales y dejar de pensar en cómo eran las cosas en el pasado, los tiempos cambian y eso exige de gerentes distintos, enfocados a crecer en equipo y no en individualidades.

Trabajar enfocado en las necesidades de los clientes, estableciendo nuevos formatos de productos o servicios, brindando soluciones que los anticipen a la competencia y que permitan establecer una diferenciación en el mercado basada en mejoras continuas. En un mundo de permanentes cambios, hay que enfrentar a consumidores con conductas de compras complemente distintas, en las cuales la lealtad es esquiva y para ello hay que fortalecer los planes de fidelización que aseguren una plataforma e negocios “estable” en un mundo que carece de eso.

Desarrollar líderes que inspiren de manera genuina y creíble, el liderazgo es una condición necesaria para que toda empresa sea exitosa, trabajar con personas que movilicen al equipo de manera que las metas se comprendan como propias y que logren un impulso en el logro de los objetivos, permitiendo articular la estrategia de manera que las personas ocupen de manera competente el cargo asignado, y de esta manera la confianza y el trabajo bien hecho se transforma en un sello distintivo de una empresa de alto desempeño.

La confianza en una empresa se puede medir por el nivel de desarrollo que alcanza y para ello un adecuado panel de control de los indicadores estratégicos claramente definidos, permitirá comprender en su real dimensión la transformación de una empresa estándar a una de alto desempeño que basa su accionar en productos, procesos y personas que son capaces de marcar la diferencia en un mercado cada vez más competitivo.

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