Hay que abrir nuevos caminos de crédito a las mipymes

Solo el 38% de las micro, pequeñas y medianas empresas de América Latina y el Caribe tienen préstamos bancarios o líneas de crédito. En Paraguay, la cifra es 28%.

Por Gema Sacristán
Directora General de Negocio de BID Invest

Cuando se habla de inclusión financiera, en la mayoría de los casos se hace referencia al acceso a los servicios bancarios de las personas más desfavorecidas: aquellas con pocos recursos, mujeres, emigrantes, población rural. Pocas veces se hace referencia a las micro, pequeñas y medianas empresas; las mipymes.

Sin embargo, este segmento de empresas tiene igual o más necesidades de acceso y uso de servicios financieros de calidad. Es fácil intuir que solo si las mipymes tienen el financiamiento que necesitan para operar sin problemas de liquidez y seguir creciendo, podrán invertir en nuevos mercados, productos o tecnologías y contratar más personal.

La pregunta obligada es, ¿hasta qué punto son relevantes las mipymes en América Latina y Caribe? Veamos los datos. Según las estadísticas de la OCDE y CEPAL recogidas en su reciente estudio Inclusión financiera para la inserción productiva de las empresas de menor tamaño en América Latina, en la región hay unos 13,7 millones de mipymes que emplean al 63% de la fuerza laboral.

El análisis por países muestra algunas diferencias. Su contribución al empleo varía de un país a otro: desde niveles del 50% que se observa en Colombia, Ecuador, México y Perú, a la banda de entre el 10%-13% que muestran Brasil, Argentina y Costa Rica. La contribución de estas empresas al producto interior bruto (PIB) varía desde el 25% de Colombia, al 30% de Brasil y el 45% de Argentina.

Los datos ponen de manifiesto dos hechos relevantes. Por un lado, la indudable importancia de las empresas de menor tamaño como generadoras de empleo, independientemente de la diversidad de situaciones e idiosincrasias de cada país. Por otro, su escasa contribución al PIB pone en evidencia los problemas relativos a su eficiencia en comparación con las empresas de mayor tamaño, unas ineficiencias que podrían intentar limar si tuvieran acceso al financiamiento que necesitan para ponerse en marcha, invertir y crecer. Ahora no la tienen.

Según los datos de CEPAL referentes a 2016, solo el 38% de las mipymes de América Latina y el Caribe tienen préstamos bancarios o líneas de créditos, porcentaje que sube al 66% en el caso de las grandes empresas. Solo el 18% de las microempresas de la región financia con créditos bancarios sus inversiones.

En Paraguay, los últimos datos oficiales del Censo Económico revelan que el 72% de las pequeñas y medianas empresas que dan empleo al 65% de la fuerza laboral del país, no tienen acceso a financiamiento. Y el 92% de las estas empresas carece hasta de una cuenta bancaria.

Las mipymes necesitan acceder a los circuitos financieros en tiempo y formas ajustadas a sus necesidades y peculiaridades. Uno de esos rasgos específicos es su alta sensibilidad a los ciclos económicos, lo que influye en gran medida en su capacidad de gestión financiera y su demanda de financiamiento.

En general, las mipymes acaban moviéndose en plazos más cortos y están sometidas a más riesgos y volatilidad, lo que acaba influyendo, negativamente, en las condiciones crediticias que obtienen y que, además, se ven agravadas por el hecho de que a menudo no tienen grandes activos que puedan ofrecer como garantías a cambio de financiación. Es como un círculo vicioso, porque necesitan financiamiento, pero su propia estructura les acaba cerrando el paso. Salvo que se aborden nuevas fórmulas innovadoras para impulsar de verdad la inclusión financiera de estas empresas.

Precisamente estos días BID Invest, el brazo privado del Grupo BID, ha cerrado una interesante operación aquí, en Paraguay. Se trata de un préstamo en guaraníes a Bancop, el primer banco cooperativo de Paraguay, que tendrá como destino apoyar el financiamiento que necesiten las 28 cooperativas que son sus accionistas. Para fondear este préstamo, BID Invest acaba de emitir títulos de deuda en guaraníes, lo que representa el primer bono emitido de una multilateral en el país.

El préstamo permitirá a los cooperativistas agrarios de Bancop, a los productores y clientes de este sector, acceder a financiamiento en moneda local de entre tres y cinco años a una tasa de interés fija. Considerando que el acceso a financiamiento de mediano y largo plazo todavía es limitado, estos préstamos permitirán financiar proyectos e inversiones de capital para expandir sus actividades, incrementar su capacidad productiva, y permitirles así ser más competitivos
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Paraguay, como el resto de los países de la región, necesita impulsar este tipo de proyectos para conseguir que el crédito llegue de verdad a las empresas más pequeñas. No les pongamos más límites. Abramos la puerta para que puedan acceder al financiamiento que necesitan y aborden el camino del crecimiento. Creciendo ellos, se beneficiará toda la economía.

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