Metodologías ágiles contra el fracaso en las startups

¿Y por qué fracasan las startups? Un estudio realizado CB Insights indicó que la principal causa de mortalidad en las startups es que desarrollan productos que el mercado no necesita.

María Encinar – Directora de Estrategia de Astur Valley y fundadora de Aika Ventures –
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Centro de ingeniería para la investigación, desarrollo e innovación tecnológica (Cidit)

Las startups (empresas innovadoras con un alto potencial de crecimiento) se han convertido en la última década en ejemplos de grandes éxitos empresariales, consiguiendo situarse no sólo en líderes del mercado como Google, Amazon o Airbnb, sino cambiando los modelos productivos que regían hasta ahora. Pero por cada startup de éxito que encontramos, muchas otras fracasan casi de forma misteriosa y sin que nos demos cuenta.

¿Y por qué fracasan las startups? Un estudio realizado CB Insights indicó que la principal causa de mortalidad en las startups es que desarrollan productos que el mercado no necesita. Detrás de una causa tan genérica encontramos motivos más concretos como el desconocimiento del mercado, del cliente o de la competencia, pasando por equipos no adecuados o falta de recursos económicos.

En un entorno empresarial tan cambiante como el actual, la adaptación al cambio es básica si queremos que nuestra empresa funcione en el mercado y responda a las necesidades de los clientes. Aunque no hay una fórmula mágica que las startups puedan aplicar para evitar el fracaso, ni métodos infalibles que debamos seguir, el uso combinado de diferentes metodologías como Design Thinking, Lean Startup y Agile nos puede ayudar a sortear algunos problemas asociados al fracaso en estas etapas iniciales.

En la primera etapa nos apoyaremos en el Design Thinking . Se trata una serie de estrategias que los diseñadores usan durante el proceso de identificación de problemas y diseño de soluciones. Nos ayudarán a trabajar con un enfoque centrado en las personas que integra en las posibles soluciones tres aspectos básicos: las necesidades de los usuarios, las posibilidades de la tecnología y los requisitos necesarios para que el negocio tenga éxito.

A continuación, Lean Startup se usa para convertir esas posibles soluciones en modelos de negocios, siempre teniendo en cuenta que las suposiciones relativas a nuestro producto que hemos hecho tenemos que testearlas rápidamente con clientes reales para separar la verdad de la ficción, aprender del feedback e iterar para acercarnos al product-market fit (que el producto se ajuste a la necesidad del mercado).

Finalmente, Agile es fundamentalmente una forma de trabajar que se caracteriza por construir un producto por etapas, analizando cada etapa con el cliente e incorporando el feedback con el fin de adaptar nuestro producto a la necesidad real del usuario final.

Para simplificar, el Design Thinking nos ayuda a generar mejores ideas, Lean Startup nos ayuda a convertir esas ideas en modelos de negocios que funcionan y las metodologías ágiles nos ayudan a entregar el producto al mercado de manera rápida e incremental.

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