Prepararnos para el futuro

El desafío es más apremiante de lo que suponemos.

Por Juan Carlos Muñoz
SOCIO
Club de Ejecutivos

La Región, a pesar del clima político-económico de los dos grandes latinoamericanos, la guerra comercial USA-CHINA, el aumento del Proteccionismo versus Globalización, seguirá creciendo a ritmo acelerado en la demanda de más y mejores rutas logísticas

Tal vez el primer párrafo de este comentario sea el principal motor para que las grandes corporaciones y los pequeños productores en especial de proteínas agrícolas y animal, se muestren envueltos en uno de los objetivos transversales de toda economía: Bajar los costos logísticos en un mercado más competitivo.

Y en esto nuestras ancestrales vías de comunicación, el Río Paraguay y Río Paraná, están llamados a ser protagonistas principales en ese objetivo, por las ventajas económicas, capacidad operativa y bajo impacto ambiental que el modo de transporte acuático representa.

Es una buena noticia, pero también un gran desafío en infraestructura, regímenes de tránsito internacional, facilitación del comercio y una inteligente estrategia regional en costos de la cadena logística, que exige una urgente coordinación de acciones entre gobiernos y operadores privados, para satisfacer la creciente y sostenida demanda de transporte de nuestros productos de exportación.

Esta estrategia regional supone un franco diálogo con el objeto de levantar todas las restricciones burocráticas, un decidido énfasis gubernamental en políticas de infraestructura vial y fluvial, un firme programa de inversiones del sector privado en puertos y flotas, atendiendo que en 12 años más se triplicará los volúmenes de transporte fluvial por la Hidrovía Paraguay/Paraná y el Alto Paraná.

El desafío es más apremiante de lo que suponemos.

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