Se profundiza el cambio de hábitos

Podemos resistirnos a los cambios pero no impedirlos… mientras sigamos siendo una economía de libre competencia e igualdad de oportunidades.

En nuestro sobrevuelo periodístico al 2018 que se va nos deja un saldo positivo y alentador. Como diciembre es un mes de evaluaciones y predicciones, en todos los ámbitos se hacen idénticos balances con resultados bastante similares. La irrupción digital ya se instaló y sería inconducente negarlo.

Cada día aumenta la cantidad de personas que compran y pagan mediante el Smartphone en una ola imparable. Profesionales y técnicos independientes ya aceptan este medio que ahorra trámites y evita traslados. El homebanking dejó de ser una curiosidad para incorporarse a la vida diaria con todas las ventajas que ofrece, bajando costos operativos y dando niveles inéditos de seguridad al achicar la necesidad de dinero físico.

Las compras virtuales en el super, el delivery a domicilio con pagos digitales, las transferencias de saldos, y el pago online de servicios mueven hoy un mundo entero de cosas. Y en el campo de los traslados, como decíamos ayer, la arremetida de dos plataformas de intermediación de viajes en la ciudad y una aerolínea low cost están transformando el negocio como nunca antes había ocurrido. Muy pronto viajar por avión a Buenos Aires, Rio de Janeiro, Punta del Este o Camboriú será más barato que en ómnibus.

Flybondi, que ya llega a Asunción, transportó hasta noviembre pasado unos 700.000 pasajeros, 100.000 de los cuales volaban por primera vez. Esa parece ser una constante en el mundo de las nuevas tendencias: transformar lo ya existente pero también generar una demanda que antes no existía. Y algo que debemos entender: podemos resistirnos a los cambios pero no lograremos impedirlos.

Al menos, mientras sigamos siendo una economía de mercado, de libre competencia e igualdad de oportunidades para todos.

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