Hay que acabar con los piratas financieros

No querríamos amanecer un día con la noticia de que el ciudadano ha sido traicionado una vez más en su confianza por piratas de las finanzas.

Amenazar a un medio intentando callarlo nunca ha tenido buenos resul­tados. Eso sólo pueden lograrlo las dictaduras y en el Paraguay tenemos ejem­plos de sobra de un pasado aún demasiado reciente. Silenciar radios, clausurar diarios o encarcelar perio­distas fueron actos típicos de un régimen que hacia mediados de los ‘80 empe­zaba a caerse a pedazos.

Dentro de un mes cele­braremos tres décadas de democracia, con un pueblo libre, un Estado laico y una República regida por la Constitución. Aún tenemos un largo camino por recorrer y mucho por aprender.

Pero algo está muy claro y es que uno de los mejores logros de la democracia es haber izado y asegu­rado una bandera que todos debemos cuidar: la libertad de prensa.

Su ejercicio riguroso y responsable es garantía para una ciudadanía que busca información que le despeje dudas.

A lo largo de estos treinta años hemos visto caer verdaderas redes de saqueo al sistema banca­rio. Mucha gente quedó en la ruina, perdiendo sus ahorros y depósitos por el accionar de aven­tureros de las finanzas.

Fueron los medios de comunicación comprome­tidos con la verdad los que una y otra vez hicieron so­nar las alarmas obligando a actuar a los organismos de regulación y vigilancia.

Hoy, la prensa ventila lo que la Comisión Bicameral hace público y que afecta al BASA, el banco que hoy demanda 5días por su­puesto daño reputacional.

Recordamos aquí algo importante.

Una cosa es el secreto ban­cario y otra muy diferente las operaciones rodeadas de una sospechosa opaci­dad que deben ser riguro­samente investigadas, no sólo por el Congreso, sino sobre todo por la justicia ordinaria. No querríamos amanecer un día con la noticia de que el ciudada­no ha sido traicionado una vez más en su confianza por piratas de las finanzas.

Nunca más. Ese es nuestro compromiso.

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